viernes, 29 de julio de 2011

Un techo de sueños (para Sandra)

El poema que sigue lo escribí en diciembre de 2005. Mi sobrinita Sandra nació en noviembre de 2010. O sea, el poema, más listo que yo, intuía a esa tardona.


Ayer hice un poema

que no era mío

era un poema de peluche,

el poema de una niña

que balbucea y ríe,

agitando en un sonajero de letras

sus primeras palabras.


Era un poema a trompicones,

un poema de azules cielos nítidos

y casitas de tejado muy rojo,

un pequeño poema naif

tan ajeno a mí

como un beso inesperado.


Un poema de lunas y estrellas

rielando por un techo de sueños.



3 comentarios:

  1. ¡Cuán tierna y cándida es el alma inquieta!

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  2. El alma inquieta es alucinada, ¿destructiva?. Observa Don Quijote

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  3. Disculpa Beatriz por no agradecer tu comentario

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