domingo, 30 de octubre de 2011

Willy Meyer (diputado europeo golpeado de IU) como pretexto

Añado hoy a este callejoncito, con bastantes transformaciones, un comentario que he hecho a una noticia de la web de Público, sobre la agresión sufrida este domingo por el diputado de Izquierda Unida Willy Meyer, a manos de la policía marroquí, en la escalerilla del avión que lo llevó a El Aaiún para valorar, junto a Aminatu Haidar, el tema de los derechos humanos en el Sahara Occidental. Es el siguiente:
Hoy tengo un día de bajona (yo me puedo mimar con ese lujo: melancólico, embajonarme, sé que hay mucha gente que tiene que luchar tanto por sobrevivir que ni siquiera eso puede permitirse), está todo tan bien atado, en todos los aspectos, que te dan ganas de tirar la toalla del pensamiento. Que este feliz Willy Meyer con su cuello lastimado (entiéndaseme), a Gaddafi, tan importante y agasajado, lo lincharon. Lo lamento por los saharauis, pero no les veo posibilidades de poseer (ojalá  me coma con papas estás palabras) un estado propio, muchos llevan, teniendo una sola, toda una vida (¡qué cabrones y mentirosos son los boleros!) en los campamentos de Tinduf, a la espera de un referéndum aplazado indefinidamente. Ayer murieron 10 palestinos en ataques de la aviación israelí al campo de concentración de Gaza. Eso sí, que los palestinos no lancen unos cohetes a Israel,  que eso es terrorismo aterrorizante, vamos,  peor que la noche de halloween que en apenas 10 años nos ha colonizado hasta el sonrojo. Y una tipa (si fuera hombre diría tipo) del Banco Mundial va a la cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos a hablar la primera e impartir lecciones a los perrillos amaestrados. Al menos Correa, el presidente ecuatoriano, fue honorable y le dio plantón. Y de colofón el programa del PP, que gobernará con mayoría absoluta por obra y gracia de los trabajadores, adelgazando la administración y privatizándolo todo, menos la policía claro, quizás ahí suban el presupuesto y tonifiquen los cuerpos de seguridad, pero tal vez ni eso les haga falta. Me pensaré el ir a la primera huelga general que le convoquen al PP, mucho progre de pacotilla se rajó el 29 S porque la huelga era contra el PSOE, esos jinetes que, como en las viejas películas del Oeste, han saltado al caballo galopante de la socialdemocracia, en busca de un rico al que hacer pagar los impuestos que no les han exigido estos 8 años de gobierno.  El trasvase de riqueza sigue su curso, pero somos libres, como yo ahora, de ahogar mis lamentos en un comentario insulso, añorante de un tiempo en que soñábamos con robarle el fuego a los dioses, con esa sociedad de personas verdaderamente libres que sería la sociedad socialista, de la que hace mucho tiempo que, erróneamente creo, IU no habla. Sí, la izquierda, si se pretende transformadora,  tiene que reivindicar la superioridad ética, la esencia de justicia que supone el  socialismo frente al capitalismo, cuyo rostro humano, en el primer mundo por supuesto, en el tercer mundo siempre le han visto su carita expoliadora y asesina, no volverá. Y no, no crean que me he apartado del tema, el trato al señor Meyer es el que millones de oprimidos anónimos sufren diariamente, con resignación casi siempre, en los diferentes ámbitos de su existencia, sean laborales, familiares, o políticos, pero claro, ellos no son portada de un diario, salvo que se produzcan, y en un número más o menos impactante, como consecuencia de ese maltrato, muertes. Ese trato infame sería inconcebible en una sociedad de libres e iguales. O sea, en el comunismo, que no conformaría, desde mi óptica, la sociedad de los uniformes, sino de los diversos, donde todas las potencialidades tendrían abierto el  camino.  Lo reconozco, debo parecerle a quién me lea lo que soy,  un utópico estrafalario y delirante. Por cierto, no he citado ni a ETA ni al malandrín Otegui, algún Can Cerbero de las esencias patrias ( ¡dios de los ateos! ¿cuántas veces tendré que oirle a Rajoy en los próximos años ese sonsonete de que "somos una gran nación"?) debe tener mono. Espero poder darle su chute prontito.

miércoles, 26 de octubre de 2011

"Yo soy el castigo de Dios.." o Gengis Khan en el siglo XXI

Ayer, mientras hacia un poco de bici estática, veía en televisión una película que no pasará a los anales del arte cinematográfico, pero donde salía por boca de un mafiosillo de las peleas clandestinas la siguiente cita, que le atribuía a Gengis Khan: "Yo soy el castigo de Dios, si no hubierais cometido grandes pecados, Dios no me habría enviado para castigaros".
Lo reconozco, la frase de marras, que me apresuré a apuntar, ha estado rondándome cual mosquita cojonera. Y ese pensamiento no me lleva a las grandes llanuras asiáticas recorridas por hombres a caballo hace ocho siglos. No. Me deja pegado a la actualidad.
Hoy viendo las imágenes de Sirte, bárbaramente destruida, desmenuzada, pienso que más de un habitante de ella, si es creyente, habrá pensado en que le han enviado un castigo divino por su gran pecado: vivir en la ciudad natal de un hombre que han dejado pudrirse a la vista del mundo y que han enterrado, secuestrando su
cadáver, clandestinamente en el desierto, por si se convertía su tumba en lugar de peregrinación. Ben Ali el vecino tunecino derrocado en febrero está en Arabia, probablemente en un palacio de protección oficial (no creo que de 70 metros cuadrados). Gaddafi, disponiendo, según decían, de una gran fortuna, debía ser un o hombre cegado o con ciertos principios. En este caso, no es Gengis el castigador, el portador de la ira divina, sino la OTAN, entidad con bastante más potencia mortífera que el conquistador mongol. Civilización y democratización en estado puro. Tan democratizados están, tanto les ha gustado a los del Consejo Nacional de Transición el cursillo acelerado que les han dado, que han pedido que se prorrogue hasta final de año la estancia de los otánicos profesores. Pero una pregunta me ha surgido a mi, ¿la intervención de la OTAN no era aérea y para impedir la masacre del pueblo libio (nunca retransmitida) por Gaddafi? O sea, en teoría no han puesto una bota, en sentido literal, en Libia. ¿O sí?
Otros que parecen un castigo de Dios, este mucho más cercano, menos sangrientos pero bastante crueles, son los señores de la CEOE, que la semana pasada, aunque quedó algo oculto por la noticia libia y el alto el fuego de ETA, presentaron su programa electoral, que podría resumirse con el siguiente slogan (parafraseando al Partido Comunista de los Pueblos de España que dice en su lema de campaña: "Todo para la clase obrera"): ¡Todo para la clase empresarial! Lo peor, y los amigos del PCPE lo saben, es que su lema está lejano a cumplirse, pero el de la CEOE se presenta cada vez como más factible, y no debemos preguntarnos que hemos hecho para merecer tal castigo (aunque si pienso en la marejada de votos peperos, procedentes de los trabajadores, que inundarán las urnas el 20 N... me quedo pensativo), sino que es lo que no hemos hecho para evitarlo (¿oigo los silbidos de CCOO y UGT mirando para otro lado?). Esos señores pretenden rebajar la indemnización por despido improcedente de 45 días a 20, de los cuales 8 pagaría el estado a través del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), con un límite máximo de un año. El improcedente se liquidaría con entre 12 y 0 días de indemnización. Acabarán planteando que la gente pague por haber estado empleada.
Otro gengiskhaniano enviado por Dios es José Carlos Francisco (presidente de la CEOE en Tenerife y exconsejero de economía en los 90 del gobierno autónomo) que declaró que en Canarias la educación privada representa un 18% del total, mientras en la Península supera el 25%. Planteaba que si nos pusiéramos a la altura del territorio continental las arcas públicas de Canarias se ahorrarían 300 millones de euros. Y unos pocos harían unos negocios bien sabrosos, añado yo. Además, como estoy en contra del adoctrinamiento ideológico, planteo todo lo contrario, prohibiría la educación privada, especialmente la religiosa. Una anécdota: hace muchos años se me presentó la oportunidad de trabajar en un colegio privado. Su dueño me citó para entrevistarme y dejarme claro una cosa: "no diga usted nada que entre en contradicción con la doctrina católica". En ningún centro público de los que he trabajado me han preguntado por mi ideología. La educación estatal es mucho más libre, más diversa.
Para acabar, recuerden ustedes que Dios expulsa al hombre y a la mujer (pero que conste que quien la cagó fue Eva) del Paraíso Terrenal, en el que estábamos "condenados" a vivir gozozamente sin dar un palo al agua. Y el Señor le dijo a Adán (después de condenar a la mujer a parir con dolor y a estar bajo la autoridad del hombre, por metepatas): "ganaras el pan con el sudor de tu frente". Para ponerle la guinda al castigo divino, Paulino Rivero, flamígero arcángel presidente de Canarias y sus romerías, otro enviado para hacer expiar culpas a los trabajadores, le ha añadido dos horitas y media semanales extra de trabajo al personal sanitario de este archipiélago, donde lo único que erupciona, y debajo del agua, para no molestar mucho, es un volcán.

domingo, 23 de octubre de 2011

Mi instinto delictivo perdura, como trinque a un buen poeta (hombre o mujer), Vlad va a quedar a la altura de Bambi (frugal herbívoro)

En este poema, aún reconociendo que me cuesta reírme de mí, intenté describir mis impericias poéticas con ironía y humor. Lo confieso, la última estrofa, juego de palabras con referencias bíblicas, me parece bastante lograda.
Ya lo he dicho en anteriores ocasiones, pero por si alguién es nuevo en este callejón, recuerdo que las ilustraciones son de Pilar de Vera.

viernes, 21 de octubre de 2011

Brevísima reflexión tras los finiquitos de ETA y de Gaddafi. (La misma historia de violencia)

El impune fascismo español, que mató al menos 100 veces más que ETA (estadística pura),  jamás pidió perdón, ni siquiera perdieron prebendas, ni ninguno de sus sicarios o inductores pisó una cárcel por sus múltiples crímenes. Y eso no significa que justifique los asesinatos de ETA, pero no se puede poner todo el proceso de dialogo o resolución del conflicto vasco, que no acaba con la decisión de ETA de no atentar más, en función de lo que decidan las víctimas de esa organización, víctimas que siempre tendrán más reconocimiento mediático, económico y legal, que los asesinados por el fascismo, bien sea en cunetas o pozos, o en tapias tras juicios nunca anulados (mínima reparación a las victimas de Franco: devolverles su buen nombre), que no tenían nada que envidiarle, en los años más negros de la tiranía, a un tiro en la nuca o al despiadado coche bomba.
Sobre este tema una última reflexión. Dicen que ETA ha sido derrotada por el estado de derecho, que no ha conseguido ningún objetivo. De acuerdo. Pero yo me hago una pregunta: ¿Si a medio plazo, un bloque soberanista mayoritario en el País Vasco, de manera totalmente pacífica, por supuesto, le plantea al estado español que quiere ejercer el derecho de autodeterminación o derecho a decidir, cuantos medios saldrían, tocando las trompetas de Jericó, a decirnos que esa concesión, inaceptable, sería una victoria política póstuma de ETA, una traición a la sangre de las víctimas? El problema es que usted puede ser independentista (yo soy republicano federal), pero la Constitución no le permite, manu militari (que es mano violenta) lograr la independencia, aunque esas posiciones se conviertan en mayoritarias. Pues vaya gracia.
Para acabar, lo macabro. Todos los líderes europeos y americanos (con esas manos lavadísimas, frotadas hasta hacerse sangre) que hace apenas dos telediarios le permitían plantar su jaima en los jardines de cualquier palacio, ayer se regodeaban con la captura, humillación y asesinato, vía tiro en la sien, aplicando la ley del juez Lynch, de Gaddafi. Eso sí, haciendo muecas para intentar contener la risa, condenan la violencia como arma política. Ellos hipócritas, y nosotros, sus votantes, algo peor, cómplices indispensables: los ponemos ahí.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Arroyo continuo, fluye la sangre (Una historia de violencia)

La violencia.
John Banville, escritor irlandés al que no he leído, declaraba hace unos días, refiriéndose a la candidatura de Martin MacGuiness, ex jefe militar del IRA, a la presidencia de la República de Irlanda, que "una persona con sangre en las manos no puede ser presidente". Vamos a dejar el planeta casi sin jefes de estado, con lo cuál quizás habría que empezar a estudiar con atención la propuesta del, permítaseme la familiaridad, amigo John. No estoy diciendo que todos los jefes de estado se hayan cargado con sus propias manos a alguien. Bueno, uno al menos si conocemos que lo hizo: el nuestro, Juan Carlos I el Campechano, que con 18 añitos, mientras jugaban con una pistola (ya dice el acervo popular que las pistolas, y más en el caso de la católica España, las carga el diablo) en la villa de su padre en Estoril, mató a su hermano Alfonso de un disparo accidental. Yo nunca he dudado de que el disparo fuera fortuito, su hermano era menor y no le ensombrecía su hipotético acceso al trono vía designación de Franco ( esta se produjo en 1969). Lo que si me llama enormemente la atención, y me hacer dudar de la catadura moral del individuo es, que después de matar a tu hermano, desarrollara una desmedida afición a la caza, o sea, a las armas. No sé si este hombre tiene sangre azul o rojigualda, pero a mí me revuelve el alma. Dejemos al ciudadano Borbón y volvamos al resto de los jefes de estado. La mayoría, más allá de que hayan tocado un arma en su vida, tienen muertos sobre sus espaldas. Simplemente constato, ni me planteo si son mandatarios elegidos o no. La elección por votación popular de Bush, Blair o Aznar no los legitimaba para "democratizar" en sangre Iraq. Estos que acabo de citar no tienen sangre en las manos, pueden llenar una bañera y chapotear. O el amigo "socialista" Solana, secretario general de la OTAN en 1999, cuando durante meses esta organización bombardeó Belgrado matando, entre otros peligrosos individuos, a diez trabajadores de la televisión yugoeslava.  Mandela, que algunos quieren equiparar a Ghandi, como ya dije en alguna ocasión, fundó "La Lanza de la Nación", justificadísimo brazo armado del Congreso Nacional Africano que utilizó durante decenios la lucha armada contra el ejercito racista sudafricano. Mandela gobernó Sudáfrica al poco de salir de la cárcel tras 28 años preso. Su lucha, siendo muy justa, originó muertes y sufrimiento, que por supuesto en mucha mayor medida sufría el pueblo negro oprimido de Sudáfrica. Como anécdota contaré que en uno de los juicios a dirigentes de la izquierda abertzale, cuando uno de ellos citaba a Mandela, a los jueces, haciendo gala de su sapiencia y rigor, poco les faltó para mandarlo a enjuagarse por nombrar, con su boca sucia, al santón de la paz. Y cuidado, estoy convencido de que Mandela ha sido siempre un hombre de paz, incluso cuando empuño, dirigió o inspiró  a los alzados en armas. El poder se cimenta en las armas, que, nos guste o no, matan. Después llegan los grandes medios de comunicación a vestir la sangre con los ropajes dialecticos adecuados, unos buenos y otros malos, malísimos, pertinentes para encauzar el pensamiento en la dirección que los poderosos desean. Las guerras pueden ser justas, necesarias incluso en determinadas situaciones de opresión extrema, pero nunca son humanitarias, siempre generan un enorme dolor. Poca gente duda hoy de la justicia de las guerras de liberación nacional libradas en los siglos XIX y XX. Los dirigentes que gobernaron esos territorios después de liberarlos del colonialismo o el imperialismo, no creo que dudaran de que sus países, como los recien nacidos, eran alumbrados envueltitos en sangre.
 ¿Podemos cuestionar a Martin Macguiness?¿Dentro de equis años podría un expreso etarra ser lehendakari? La sangre se derrama, pero nunca deja de fluir.
Como historiador me produce una cierta desazón saber que el relato de la sangre es, en buena medida, mi medio de vida.
Acabo con dos versos de Silvio Rodríguez de "la Canción del Elegido", que me parece que compendian el devenir del ser humano en este planeta.

Y al fin bajo hacia la guerra…
¡perdón! quise decir a la tierra.

jueves, 13 de octubre de 2011

A vueltas con el 15 O y los rojos. De caminos y senderitos

En diversas ocasiones, cuando releo artículos que he colgado en este blog, me entra la desazón de si habré sabido expresar, con exactitud y claridad, mi pensamiento acerca del tema abordado. Casi siempre, tras la relectura, no en caliente, sino en frío, uno o dos días después, me surge la impresión de que algunas hilachas han quedado sueltas. Hecho que por otro lado (la contradicción siempre me acompaña) debería considerar positivo desde la perspectiva con la que afronto este blog: generar, perdón, sé que suena muy petulante, pensamiento. Por eso siempre hago un llamado, casi una súplica, a las personas que pasan por aquí, a que se animen, a que escriban en cualquiera de las paredes paralelas de este callejón en construcción, sus reflexiones o sus impulsos malévolos. Que no, que no me olvido del Banco de España, joder (ni del picoleto simpaticón de la puerta). ¿Destruir el sistema capitalista necesita financiación? La escena que se me ha cruzado por la mente es digna del teléfono de Gila: "Buenos días señor Botín, somos los revolucionarios, los nietos de los hermanos malasombra e hijos de la bruja avería,  necesitamos un crédito para cargarnos el capitalismo. (...) ¿Cómo? Con ese tipo de interés no hay quien compre un spray para enardecer a las masas poniéndolo a usted a parir, ni un par de tubos de silicona para joderle la cerradura del banco. (...) ¡Ah!, que lo tomamos o lo dejamos, en fin, tiene uno que quedarse en calzoncillos para enviarlo a usted al basurero de la historia".
Me he desviado por completo, pero el blog tiene ese encanto, comienzas con una idea prefijada, con el camino bien señalado, y de golpe ves un senderito chico al que te apetece echarle un vistazo, descubrirle un encanto. Pero bueno, me disciplinaré un poco y trataré el asunto que me ha traído aquí. Ya el titulo les indica que revisito la última entrada que hice, pues siento que quedó incompleta. Comentaba que la gente que impulsa el 15 O no debía caer en la "banalidad de lo moderno, del desaire al pasado, a lo viejo", que cometerían un error despreciando la bandera roja (modesto trapo la llamaba) que ha acongojado a más de un capitalista. Me reafirmo en todo lo escrito, pero siento que me faltó decir que los de la bandera roja se equivocarían si el 15 O se quedan en casa por desconfianza, porque incluso en alguna ocasión se les ha tratado injustamente de violentos (ese es otro temita que tiene tela: la violencia). Estamos todos en el mismo barco, aunque sea mirándonos de reojo, y hacen falta marineros viejos y avezados junto a los recién llegados que aún marean, y aunque la tierra sea redonda, como no unamos nuestras fuerzas para remar en la dirección adecuada, cual carabela medieval, vamos derechitos, entre mares tenebrosos, al abismo.