viernes, 4 de noviembre de 2022

Contrastes: Argentina 1985 y el caso español. Un epílogo brasileño

De entrada, una recomendación: si pueden vean la película Argentina 1985.

Alejada de mí cualquier tentación de ejercer la crítica cinematográfica, sí me permito decir que me parece que en ella confluyen, sin que ninguno anule al otro, dos elementos valiosos en una ficción: la emoción y la reflexión. Sin ser melodramática, incluso con rasgos humorísticos, sobretodo en la relación paterno-filial, conmueve y hace pensar. Y entretiene, virtud que no siempre tiene que ir unida a lo superficial.

La película refleja, desde el ingente trabajo de la fiscalía, como se prepara y como transcurre el juicio a las juntas militares que asolaron Argentina entre 1976 y 1983 ocasionando 30.000 desaparecidos. 

Recuerdo cuando en los años 80, desde el estado español, se hablaba a menudo de la Transición como elemento especular en el que mirarse para el fin de las dictaduras militares que, respaldadas por EEUU, detentaron el poder en el centro y sur de América en las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado. 

España, en esa época en que era muy común el concepto paternalista (aunque parezca contradictorio es así) de "madre patria", se proponía como una especie de guía con su "ejemplar" y "pacífica" (entre 600 y 700 muertos de 1975 a 1982) transición de la dictadura a la democracia.

Sí, seguro que a muchos de quienes vemos Argentina 1985, se nos viene a la mente el final de la dictadura del general Franco. No podemos evitar trazar paralelismos. Y no solo porque en España, bochornosa Ley de Amnistía de 1977 mediante, que se utilizó arteramente para librar a represores cuando la amnistía que se reivindicaba en las calles era la libertad general de todos los encarcelados por motivos políticos, ni un criminal fue juzgado (alguno como el celebre Billy el Niño incluso murió disfrutando de sus pensionadas medallas), sino por algo que me parece bastante interesante. Me refiero a la justificación, a las causas  de la barbarie, elemento que suele utilizarse para no hacer justicia. 

Me explico. 

Los militares argentinos aducían en su defensa que el país libraba una guerra contra lo que ellos llamaban la subversión, la guerrilla comunista. Y las guerras, más aún las civiles, son situaciones excepcionales, con medidas excepcionales ante enemigos poderosos que también utilizan la violencia. Así, más allá de la ilegalidad del propio golpe de estado, que pomposamente denominaron Proceso de Reorganización Nacional, orillaron la justicia por completo, y sembraron el terror secuestrando casi siempre con la alevosía de la nocturnidad, en los célebres Ford Falcon, a personas a las que llevaban a los llamados "chupaderos" o centros clandestinos de detención. En Argentina, con múltiples avatares (leyes de punto final e indultos que acabaron siendo derogados) de por medio, han sido condenados, y los juicios aún prosiguen, más de mil militares que participaron en la represión. O sea, no se han quedado en el reconocimiento de las víctimas sino que han dado el paso siguiente: el castigo a los victimarios. Y de este modo, los 24 de marzo, fecha del golpe militar de 1976, todas las instituciones argentinas, incluso señeros equipos de fútbol como Boca o River, expresan su rechazo a la dictadura.

En España la justificación habitual de "la guerra entre hermanos" y que "todo el mundo cometió tropelías" ha imperado ideológicamente con la connivencia del PSOE. Felipe González declaró en una entrevista, ante el 40 aniversario de la victoria del PSOE en 1982, que su objetivo principal era mantener la convivencia para que "no volviéramos a las andadas", estableciendo una culpa colectiva en lo que fue un golpe de estado ejecutado por los militares fascistas con el apoyo de la clase dominante y con la complicidad y sostén ideológico de la Iglesia. Con el predominio de este pensamiento, sazonado de miedo, en el estado español se impuso que había que correr un velo sobre el pasado y mirar al futuro sin juzgar ni condenar las tropelías cometidas durante 40 años por la dictadura de Franco. Así, más de 100.000 personas siguen en fosas comunes y cuando el ex juez Garzón, en 2008, quiso encausar al franquismo a los pocos años estaba fuera de la carrera judicial. 

Todo esto viene a cuento de que el 31 de octubre, fecha a partir de ahora dedicada a homenajear a los represaliados por el fascismo hispano, se celebró, a la luz de la recién aprobada Ley de Memoria Democrática, el primer gran acto institucional de reconocimiento a estas víctimas de, permítaseme la expresión, segunda división. Esta demoradísma jornada, que estuvo presidida por Pedro Sánchez y otros cargos del gobierno, llega demasiado tarde. Han pasado casi 50 años de la muerte de Franco y, por supuesto, sus herederos políticos, consecuentes con su ultraderechismo, no han acudido.

Allí no estuvo un rey que, sin embargo, al igual que su padre, ha participado en innumerables homenajes a las víctimas de ETA. La monarquía española no muerde jamás la mano que la restauró. También es coherente, al igual que la derecha española (la ultra y la más ultra), con su génesis. Lo define perfectamente en un tweet, conciso y magnífico, el periodista Ramón LoboEs difícil homenajear a las víctimas si llevan toda la vida homenajeando a los verdugos.

Ni Núñez Feijóo, ni Díaz Ayuso, ni Martínez Almeida, invitados al acto, acudieron. Ustedes se imaginan el escándalo y los epítetos que se usarían si estando en el gobierno el PP ningún líder del PSOE o Unidas Podemos fuera a un acto por las víctimas de ETA. Al PPVOX, Ciudadanos es un cadáver aún insepulto, las víctimas de la dictadura franquista les importan un bledo. Saben que el Pacto de la Transición fue un pacto de olvido a sus desmanes: "yo te dejo de encarcelar o matar y tú te olvidas de que fuiste encarcelado y en muchas ocasiones asesinado por mí".

Reconozco que esa faceta de la ultraderecha española me admira. Defienden sus ideas desde la insolencia, desde la costumbre de la impunidad de clase. Saben cual es su matriz y la justifican abiertamente, juegan sus bazas sin complejo alguno (tremendo ejemplo la renovación del Consejo General del Poder Judicial, caducado hace más de tres años, que no se hará hasta que el PP gane las elecciones con la muleta voxera), mientras ese conglomerado llamado izquierda se mueve en una timoratez que la lleva a arrinconarse cada vez más.

Aquí, no lo tenía previsto, pero de ultraderecha hablamos y en mi callejón, no siendo rey, me siento soberano, me atrevo a enlazar con Brasil, donde los seguidores de Bolsonaro, derrotado en las elecciones presidenciales por un margen de 2.100.000 votos (1,8%), muchos de ellos haciendo el saludo nazi-fascista, se están concentrando ante los cuarteles pidiendo una intervención militar que los libre del "comunismo" de Lula. O sea, son más atrevidos aún que sus colegas españoles (aunque también nuestros fascistas han hablado de gobierno ilegítimo), han salido a la calle decenas de miles de personas para pedir explícitamente un golpe de estado, que el ejército ignore el resultado de las urnas. 

Quizás yerre, pero es una acción que, al menos a corto y medio plazo, no tiene futuro. Incluso de prolongarse podría ser perjudicial para el propio bolsonarismo pues si se mantiene en esa postura golpista, más allá de la sensación de "musculatura"  que ahora siente, quedaría quizás desacreditado para siguientes convocatorias electorales. Y estoy convencido de que las cabezas  pensantes de ese movimiento (entre las cuales no sé si la principal será Bolsonaro) saben que no les interesa prolongar esas acciones inciertas siendo el principal grupo parlamentario y teniendo un importante poder federal a través de los gobernadores de estados importantes, circunstancia que probablemente supondrá un devenir complicado para el futuro gobierno de Lula y, mucho me temo, importantes opciones para la ultraderecha de retomar el poder en el 2026, o antes, si se impone el ejemplo peruano donde el presidente Pedro Castillo, desde su asunción, no ha tenido un minuto de paz jurídico-parlamentaria.

Por otra parte, y esto es lo esencial, estoy convencido de que la propia clase dominante brasileña tendrá,   desde la perspectiva que dan las alturas, viendo ese movimiento, muy fanatizado religiosamente y con el lema cuasi absolutista de Dios, Patria y Familia, con gente que se arrodilla para rezar en las calles y parece que busca el trance,  un mohín de desagrado o de extrañeza. Pensarán, sabiendo la distancia sideral a la que está el comunismo: "carajo, la cosa no es para tanto". Lo conocen, Lula ya gobernó, no lleva ningún programa socializador, no piensa cambiar la estructura social brasileña. Sí, imagino, intentará mejorar, y es muy importante, las condiciones de vida de las capas más desfavorecidas y empobrecidas. Una de las condiciones esenciales para un golpe de estado (no digo que sea la única), la agudización de  las contradicciones de clase, el peligro del predominio de la oligarquía, no existe. 

Además, tampoco suele ser ya necesario dañar el pavimento de las calles con las cadenas de los tanques, se han buscado vías más creativas, más sofisticadas y menos sangrientas, como el Lawfare o Guerra Jurídica, término inglés que significa perseguir al oponente político usando las ley de manera torticera.  De hecho, por vía judicial, el juez Sergio Moro, encarcelando a Lula, posteriormente declarado inocente, lo sacó de la carrera electoral de 2018 que acabó ganando un Bolsonaro que después, ¡oh sorpresa!, con el descaro típico de la derecha, nombró al señor juez Ministro de Justicia.

lunes, 24 de octubre de 2022

La jungla y los jardineros

Josep Borrell y Arturo Pérez-Reverte casi nunca decepcionan. Sus palabras suelen ser, cada uno en su ámbito, objeto de polémica. En estos días pasados, aunque en teoría hablaran de diferentes temas, la ideología base confluye.

Borrell, Ministro de Exteriores de la Unión Europea de facto, en la inauguración del curso piloto de la Academia Diplomática Europea expresó lo siguiente (¿le quiso dar al alumnado un ejemplo a la inversa?): 

"Europa es un jardín (...). El resto del mundo, la mayoría del resto del mundo es una jungla, y la jungla podría invadir el jardín, y los jardineros deben de encargarse de eso, los europeos deben estar más comprometidos con el resto del mundo o si no el resto del mundo nos invadirá".

Pérez-Reverte, afamado escritor, expresó en un programa televisivo, ante dos millones y pico de personas, lo siguiente:

"Estamos criando generaciones de jóvenes que no están preparados para el iceberg del Titanic (...), los hemos criado hiperprotegidos (...), les hemos quitado los mecanismos defensivos (...), cuando vienen otros que sí ejercen la violencia, para quienes es natural, para quien el dolor, la soledad, el fracaso, la muerte, son diarias, cotidianas, estamos en inferioridad de condiciones y nos van a ganar".

Tras leer un texto y otro estarán de acuerdo conmigo en que, como digo al inicio, la idea fuerza es la misma: preparémonos, cual redivivo Imperio Romano, para la llegada de los bárbaros prestos a reventar nuestro civilizado espacio. Tipos que vendrán a pisotear la maravillosa geometría del jardín europeo en contraposición a esa esencia del caos que son las junglas de los otros continentes. Cierto es que uno, Borrell, habla de "compromiso" con esa jungla, de ir a la jungla para anticipar la invasión y el otro, Pérez-Reverte, fatalista, da la invasión por inevitable y expresa lo inane de nuestra posible defensa, ante esas hordas violentas, por mor de la flácida educación que le hemos dado a una juventud que solo conoce las mieles del hedonismo, ignorando las futuras hieles que tal despropósito nos acarreará.

Descritas las posiciones, me gustaría hacer, a mi deslavazado modo, algunas reflexiones.

Ningún jardín está completo sin la música adecuada: el piar de los pájaros. Y yo querría recordar ahora, aquí, a un joven, parece que no todos sucumben a la dulce dictadura de los placeres, que en el jardín europeo lleva encerrado en una jaula desde el 15 de febrero de 2021, más de año y medio, porque parece que al poder del bello jardín no le gustaba la letra de su canto. Me refiero, por supuesto, al rapero Pablo Hasél. Por cierto, relacionado con Pablo Hasel, que lo denuncia con gallardía perezrevertiana en sus letras, está el rey demérito, un tipo que, haciendo el camino inverso, se ha refugiado, huyendo del europeo jardín, en la árida jungla, sin árboles y lianas, de la asiática Península Arábiga.

Estos días se cumplieron once años del asesinato del líder libio Muamar el Gadafi. No sé si Libia era un jardín, aunque sus indicadores sociales eran los mejores de África, pero sí sabemos que actualmente,  tras la actuación de choque de Europa a las órdenes de ese "capo di giardiniere" llamado EEUU, es un país hecho trizas por la guerra civil y que goza de una estupenda jungla esclavista. 

Habla Borrell de una Europa "más comprometida" con ese mundo tenebroso y acechante en aras de evitar una futura invasión de sus hordas. Quiero dejar constancia de que buena parte de Europa, justo es reconocerlo, ya ha cooperado en otras ocasiones con la jungla. Por empeño que no sea. En Alemania, en 1885, ni 150 años hace, en una reunión de estados altruistas que ha pasado a la historia con el nombre de "Conferencia de Berlín", Europa se comprometió a “civilizar” el inmenso jardín africano por la vía de enviar jardineros tan cargados de fusiles como carentes de rastrillos y con la poco creativa tarea de proteger la extracción de unas materias primas que cimentaban el desarrollo del capitalismo en Europa. Justo es hacer mención específica, "primus inter crueles", a ese jardinero infame llamado Leopoldo, rey de los belgas, que asesinó a millones de congoleños y cercenó las manos de miles de niños que no producían lo estipulado por los amos de esa parcela del jardín. No obstante, los grandes jardineros, extendiendo también su "arte" por Asia, fueron ingleses y franceses. Los primeros, por poner un único ejemplo, atacaron China hasta en dos ocasiones (la segunda acompañados de los propios franceses, para civilizar más profundamente) durante el siglo XIX para imponer, contra el criterio de su gobierno, la venta de ese alienante fruto de un jardín de amapola llamado opio (hoy ese mismo jardín  afgano produce la mayor parte de la heroína que se consume en el planeta). Fruto que, debido a sus enormes ganancias, una vez metido en vereda el gobierno chino, originó la fundación en Hong Kong, en 1865, tras su anexión por Gran Bretaña, del HBSC, actualmente el segundo grupo bancario más grande de Europa. 

Sí, el compromiso europeo con el mundo viene de lejos. Los propios españoles, al módico precio de traer galeones cargados de oro y plata, civilizaron buena parte del continente americano e incluso celebran su día nacional conmemorando un acto colonialista que, adornos discursivos aparte, solo quería abrir, pensando que el planeta era más pequeño, una nueva ruta económica con la parte más lejana de Asia.

Como expreso más arriba, tanto Borrell como Pérez-Reverte avizoran la invasión. Pero a mí me falta concreción, valentía: ¿Quiénes son los invasores? ¿Cómo nos invadirán? ¿Ya han llegado avanzadillas?

Borrell no dice nada, Pérez Reverte sí concreta algo y nos dice que son gente para la cual, fruto de una existencia pesarosa, "la violencia es natural". Y claro me acuerdo de las dos guerras mundiales, más de 70 millones de muertos, en las que el suelo europeo fue origen y teatro principal con el epílogo del acto más violento de la historia: el lanzamiento por EEUU, que, no nos olvidemos, es parte principal del jardín, de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. O me viene a la mente un golpe de estado dado por un ejército fascista en un país llamado España en 1936 que devino en una guerra que causo medio millón de muertos. O pienso en las guerras de la antigua Yugoslavia hace menos de 30 años. 

Y así, soy consciente de que el jardín europeo, guste o no, tiene mucho de cementerio edificado a base de cañonazos, sean estos en territorio propio o en territorios ajenos. En este siglo XXI, aunque sea como comparsas de EEUU, en Afganistán, en Irak o en Libia han habido ejércitos europeos. Ejércitos con soldados jóvenes "hiperprotegidos y sin mecanismos defensivos" porque lo que parece claro es que la posición de "Europa" no ha sido defensiva sino, insisto, de la mano de EEUU, ofensiva. Solo en los tres países citados, en estos primeros 20 años del siglo XXI, EEUU y "Europa" (entrecomillo porque sé que la generalización es incorrecta pero uso el término en el sentido borreliano) han generado cientos de miles de víctimas. 

Por eso yo me sigo preguntando quiénes son esos invasores ante los que, según Pérez-Reverte, "estamos en inferioridad de condiciones y nos van a ganar". Yo me imagino que se refiere a las personas migrantes pues no parece que hable de ejércitos organizados en el sentido tradicional del término, ya que si exceptuamos Rusia o China, y en ese escenario estaríamos hablando de otra circunstancia llamada guerra nuclear, ningún ejército está capacitado para esa tarea. Y si no hace referencia a una guerra nuclear de la que se habla a cuenta del actual conflicto entre Ucrania (sustentada por la OTAN) y Rusia y a lo que alude es a que tenemos una juventud inerme ante una inmigración futura, en masa y violenta, no se da cuenta de que el análisis va por otra "guerra" diferente: la llamada lucha de clases, ese conflicto perenne en el que la clase dominante, en lo material e ideológico, se las sabe todas y son maestros en crear disputas entre los trabajadores de diferente condición, pues mano de obra, de la más barata, es lo que serían (y son) esos hipotéticos violentos, procedentes de la jungla, que vendrían a "derrotar" a la juventud pusilánime que hemos formado. Y alguien me dirá que llega gente que delinque y yo le contesto que existe un elemento llamado Código Penal aplicable a cualquier persona que resida en el estado español y que ahora mismo, campañas alarmistas al margen, no parece encontrarse desbordado.

La juventud canaria, española o europea  o de EEUU, esa juventud que habita el jardín, antes que a un grupo  generacional, sea consciente o no, pertenece, como cualquier otra generación, a una u otra clase social. Y ese elemento determina su futuro mucho más que una masa que desde la jungla nos avizora con siniestras intenciones. Pueden tener gustos musicalmente similares, al igual que en el vestir (y estoy simplificando mucho), pero no son unos flojuchos prestos a ser, así en abstracto, devorados. No existen generaciones fuertes o débiles, pues como todos sabemos siempre la débil, la malcriada, es la última y la que se está conformando. Mi padre, cuando surgía el conflicto entre nosotros, me decía que yo había vivido como un príncipe, y hoy lo entiendo porque el nació en una familia obrera que padeció las penurias de la posguerra y tuvo que trabajar desde los 12 años. Seguro que un niño de clase acomodada tendría otra perspectiva de esos años. 

Un ejemplo interesante de la influencia de la clase social es mirar a esa actividad propia de los jóvenes que era el servicio militar. Desde mitad del siglo XIX y hasta las guerras de Marruecos en las primeras décadas del siglo XX los hijos de las clases acomodadas tenían la opción de pagar para librarse del servicio militar. El costo en la segunda mitad del siglo XIX varió entre 6.000 y 8.000 reales. El salario anual de un obrero en esa época era de 1.500 reales. Con este ejemplo quiero expresar que en cualquier época los adinerados (jóvenes o viejos) suelen llevar una vida que les permite librarse ellos del "trabajo sucio" y enviar, aunque en los tiempos actuales sea de manera mejor remunerada, a la servidumbre a enfrentarse con los peligros de la jungla o a mantener custodiado y bien limpito el jardín.


sábado, 24 de septiembre de 2022

Palacios terrenales y celestiales

 "No cabe duda de que vivir en un palacio no es como la gente se piensa, es muy difícil, es frío, hay que estar muy acostumbrado y hay que ser fuerte emocionalmente".

La muerte de Isabel II, reina de diversos territorios, más allá del baboso seguimiento mediático que quiere establecer como meritorio lo que fue un simple hecho biológico: su longevidad y su acceso al trono en plena juventud la llevaron a reinar durante 70 años, lo que implica que ha sido testigo de los grandes cambios en múltiples ámbitos, destacando particularmente las enormes transformaciones tecnológicas  de la tercera revolución industrial producidas en la segunda mitad del siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI que ella contempló mayormente desde el silencio. En ningún caso impulsora ni líder de nada, si acaso ducha en adaptabilidad, tanto ella como otras monarquías europeas para garantizar su propia subsistencia, la de esos extraños funcionarios públicos, los reyes, que salvo que abdiquen (o les "obliguen" a abdicar como al Demérito) tienen un carguito vitalicio que se perpetúa mediante una de las funciones básicas de los organismos vivos para la perpetuación de la especie: la reproducción.

No plácidos ríos, un Niágara de tinta y saliva en tertulias y entrevistas en todos los canales informativos. A mí en el fondo me maravilla que ese boato regio que puede ser interesante en los cuentos o en las series que reflejan antiguos mundos de leyenda donde los mitos se condimentan con algunas gotas de historia, casi siempre medieval, encandilen, casi extasíen a tanta gente. Probablemente nos emboba lo que nos parece inalcanzable, aunque con el auge y dominio ideológico de la burguesía, sobretodo en los últimos decenios ha surgido lo que se llama la clase aspiracional, los que anhelan el pequeño palacio del chalet con piscina, el currante que aplaude en Andalucía, al igual que antes en Madrid, que se elimine el impuesto sobre el patrimonio que afecta a los 18.000 andaluces más ricos y que supone alrededor de 100 millones de euros para las arcas públicas. Y a mí me "emociona" y me da mucha envidia observar como el PP y VOX, la derecha, son partidos que gobiernan sin complejos, con desparpajo, para el beneficio de la clase dominante imponiendo su relato ideológico y logrando que buena parte de la clase trabajadora integre en su pensar sus argumentos. 

Pero, como casi siempre en mis textos, derivo. Y, en realidad, lo que me interesa es el párrafo inicial entrecomillado que forma parte de una entrevista en el programa Más Vale Tarde a Cayetano Martínez de Irujo. Sé que no es nada nuevo, sé que "los ricos también lloran", imagino que transitar en noches tormentosas gélidas galerías (el servicio debe descansar, aunque no sé en el caso del eterno príncipe Carlos, un tipo al que le planchan los cordones de los zapatos) para ir a la cocina de palacio y coger algo de la nevera para calmar las ansiedades con el nefasto vicio de picar entre horas debe ser un poco cansado. A mí a veces me da pereza recorrer los como mucho siete u ocho metros que separan mi sillón de la nevera. Y yo no me quejo. El problema en realidad surge cuando te levantas del sillón y casi te das de bruces con la nevera. Insisto, puedo entender la frialdad, hasta el deseo de no incomodar en el palacio al fantasma oficial de un alma en pena, como ese que tan deliciosamente retrató Oscar Wilde en El fantasma de Canterville, cuento donde una familia de yanquis, positivistas y burgueses, desquicia al atormentado espíritu condenado a expiar su crimen toda la eternidad.

Todo lo entiendo, pero me gustaría precisar un par de ideas. Emplear para hablar de vivir en un palacio la expresión "muy difícil" o la necesidad de ser "fuerte emocionalmente" en un país donde cada día se desahucian familias a mí parece que roza la falta de respeto y quizás sea fruto de otro término que utiliza: la costumbre. La riqueza como costumbre que te hace ver al común de los mortales con un cierto desprecio o una enorme lejanía, pues si no, no te atreverías a utilizar, por simple decoro, esas expresiones para referirte a la vida en un palacio como una pesada carga. Cuando leí sus declaraciones recordé la pandemia y, sabiendo que hay muchas escalas por medio, pienso que no es lo mismo estar confinado en 40 ó 50 metros cuadrados que en mil con amplios jardines y piscina y pistas para hacer deporte. Estos nobles, no solo es que tengan acendrado el concepto, lamentablemente tan desvaído ahora para muchos trabajadores, de clase. Ellos, lo hemos visto en el larguísimo entierro de Isabel II, tienen muy presente la idea medieval del estamento, del grupo cerrado y en la cúspide que necesita un sirviente para que le mueva unos centímetros el tintero, no por pereza, pienso yo, sino porque consideran que su "dignidad", su lugar en el mundo conlleva la no realización de lo que en la Edad Media y el Antiguo Régimen se denominaban los "oficios viles", aquellos que implicaban el trabajo manual al que estaba condenado el denominado Tercer Estado o pueblo llano. Quizás me columpio en mis elucubraciones, pero yo creo que en la nobleza antigua, de siglos, más allá de su forzada alianza desde el siglo XIX con la emergente burguesía, perdura la idea de una superioridad congénita, lo cual, desde su perspectiva, casi de entomólogos observando insectos, tiene toda la lógica. También pienso que les queda poco (aunque aviso que en historia el concepto "poco" aplicado a lo temporal es bastante flexible), que llegará el día en que este país, tras proclamarse la república, esta vez para siempre, sin ninguna sublevación fascista de militares terroristas por medio, elimine los títulos nobiliarios. 

Del palacio terrenal al palacio celestial.

En concreto, quiero hacer referencia a un jefe religioso. Al que habita el palacio episcopal ubicado en la Plaza de Santa Ana en el barrio de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria.

El obispo José Mazuelos criticó el 8 de septiembre en su homilía en honor de la Virgen del Pino el aborto y defendió el "don" de la maternidad. Aunque no sea el objeto de este texto un matiz al señor obispo: la maternidad no es un don en ninguna de las tres acepciones de la RAE. Ni es una dádiva, ni es una gracia especial, ni es, en este caso, un bien sobrenatural que recibe el cristiano. Es un hecho biológico que los seres humanos compartimos con infinidad de especies animales. 

La crítica del obispo fue contestada por el Presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, diciendo que éste no debió referirse a la maternidad y el aborto sino a lo que "todos los canarios esperábamos: agradecer (el esfuerzo y el sacrificio por la pandemia)  y compartir la celebración". 

Expreso, en este caso, mi apoyo al obispo, que, más aún en su territorio, con sus fieles, tiene derecho, dentro de los límites del propio derecho, desde su liderato religioso y desde su libertad de expresión, a expresar lo que considere oportuno aunque a mí o a cualquier otra persona nos desagrade. Sí considero inoportuna, en cambio, la presencia de un Presidente del Gobierno, en su calidad de tal, en múltiples celebraciones de esa entidad privada llamada Iglesia Católica. Militares y autoridades van año tras año a rendir homenaje a un ser celestial cuya esencia (aunque paradójicamente el obispo alabe la maternidad) es la virginidad. Siempre recuerdo las risas, entre gente que cree en la fecundación de la virgen por el Espíritu Santo, por el "pajarito" de Maduro. Insisto, debe haber libertad absoluta de credo y cualquier persona tiene derecho a participar en los ritos religiosos que considere, también Ángel Víctor Torres u otros cargos públicos, pero si lo hacen debería ser a título personal, nunca como representante oficial de la ciudadanía. 

No obstante, sé que es una batalla ideológica que, como tantas otras, la izquierda (ese mundo tan amplio desunido y desnortado) renunció a librar hace mucho tiempo y, sospecho, para más tiempo aún.

martes, 30 de agosto de 2022

Lo esencial y lo superfluo


Es un debate que a menudo se produce en lo que podríamos llamar el mundo (o universo si nos ponemos grandilocuentes) de la izquierda. La diferencia entre "las cosas de comer" y lo que actualmente se denomina con el apelativo de "batallitas culturales" que poco menos que sirven para mantenerse entretenido en debates estériles cuya arena son las redes sociales.

No pueden dejar de venirme a la mente mis encuentros, generalmente para almorzar o cenar (sí, necesidad biológica aparte, el comer acompañado de alguna bebida espirituosa es, al menos para los muy tímidos, un lubricante social delicioso) con mi buen amigo Jerónimo. Cuando yo, desde mi obsesión por decapitar la monarquía borbónica, esa sanguijuela varias veces expulsada por la acción de las capas más populares de la sociedad y siempre retornada por la oligarquía, sacaba en las sobremesas o veladas alguna trastada o simplemente expresaba mi irritación por la mera existencia política de los descendientes políticos de Franco, mi amigo, gran realista (de apegado a la realidad, no de monárquico), me espetaba, más o menos, creo que no falto al espíritu de su pensamiento: Pepe, el tema de la monarquía no le interesa a casi nadie (bondadoso, no añadía: salvo a algún empecinado como tú), la izquierda tiene otras luchas más inmediatas e importantes. 

Y tenía, y creo que sigue teniendo, razón en que el tema de erradicar la monarquía del estado español aún le interesa a poca gente... por culpa de una izquierda que no pone en solfa, en términos ideológicos, ninguna pieza esencial del sistema como es la monarquía borbónica con sus escuderos políticos como el franquista PP y esa izquierda solo nominal llamada PSOE (y no estoy diciendo que sean lo mismo pues sé que son piezas diferentes pero complementarias para el mantenimiento del tinglado posfranquista), y con el soporte también de esos otros organismos con los que la monarquía tiene una histórica relación simbiótica: oligarquía, iglesia y ejército. Y esta estrecha relación debería hacernos pensar a la izquierda, sabiendo que la clase dominante no da puntada sin hilo y nunca cede en nada que cuestione lo esencial, o sea, su preponderancia, por qué se mantiene forjada a fuego y por qué es defendida ferozmente en los grandes medios de comunicación la institución monárquica. 

Quizás esté equivocado pero siempre he pensado que el poder no defiende la monarquía en el estado español por un amor a la institución sino porque teme que un hipotético referéndum o la instauración por implosión monárquica de una república, abriría un proceso que pudiera, desde su perspectiva de dominio de clase, descontrolarse, abrir debates absolutamente cerrados en muchos casos hasta en las  mentes más abiertas. Tenemos el ejemplo cercano de como el poder (cuando utilizo este término siempre me estoy refiriendo a la oligarquía, a la clase dominante, no al gobierno de turno) alentó la publicación inmediata de noticias falsas en los medios de comunicación, suministradas desde el Ministerio del Interior, liderado en aquellos momentos por el pepero Fernández Díaz, y con la acción colaborativa de determinados jueces que aunque posteriormente las causas quedaran archivadas ya habían conseguido la llamada "pena de telediario", cuando Podemos, sin afán revolucionario alguno, con un tibio programa socialdemócrata que no cuestionaba la monarquía ni el orden social, "amenazó" la hegemonía del PSOE en el denominado campo de la izquierda. Campo que es un solar ideológico que se plasma en bastantes ocasiones de dos maneras: o con debates internos estériles que no contribuyen al avance de la conciencia o con una entrega total al enemigo.

Y hay dos ejemplos de esto, que tiene mucho que ver con el dilema sobre lo esencial y lo superfluo, que planteo al inicio del texto, que quisiera reflejar aquí.

El primero hace referencia a la polémica de la Espada de Bolívar y la "sentada" del nieto político de Franco (también conocido como Felipe VI) y el segundo a un tuit de Más Madrid (y menos coherencia).

A inicios de agosto, en la toma de posesión de Gustavo Petro como presidente de Colombia, cuando éste solicitó que trajeran a la plaza la espada del Libertador todos los mandatarios extranjeros presentes se levantaron cuando llegó menos el rey español. Siendo banal, superfluo, es un acto de mala educación que ronda la estupidez porque solo transmite resabio. Todo debate sobre las órdenes de Bolívar de matar españoles y canarios es absolutamente inane. Ninguna guerra de independencia (o de cualquier tipo) carece, en mayor o menor medida, de actos reprobables por ambos bandos más allá de la justicia de lo defendido por uno u otro contendiente (tampoco faltan granujas en las causas más nobles ni personas honestas en las más equivocadas). 

No levantarte es despreciar innecesariamente y demostrar prepotencia, seguir con la mentalidad, patrimonio de la extrema derecha, del estado español como “madre patria” de las repúblicas de Iberoamérica. Tampoco soy iluso. La culpa de que el Borbón no alzara su regio culo es básicamente responsabilidad de alguien que exasperó (y mostró) a su Demérito padre: el comandante Hugo Chávez que puso en valor, como símbolo de lucha antiimperialista, nunca contra España, sino contra EEUU, un renovado símbolo llamado Simón Bolívar. De ahí que hoy en cualquier movilización de la izquierda del centro y el sur de América siempre resuena: "alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina". Por eso la acción regia, siendo superflua, nace entre aguas de profundo calado donde se baten las fuerzas que quieren cambios sociales y las que se resisten a ellos.

El tuit de Más Madrid, embrión de Más País, dice textualmente lo siguiente:

"Realizamos la ofrenda floral a la Virgen de la Paloma para que siga protegiendo Madrid, cuide de todos los niños y niñas, y pronto lleguen mejoras para nuestra ciudad que la hagan más verde y saludable".

Imagino que la mayoría de ustedes saben que Más País es, en teoría, una organización laica y de izquierdas. Borren un momento ese conocimiento previo y quédense con el texto puro, desnudo de cualquier apriorismo y verán que  por el contenido podría firmarlo el PP e incluso, con alguna ligerísima corrección, el propio VOX. 

Nada en el contenido del texto nos muestra a una organización de izquierdas: protección virginal que siempre ha invocado la derecha, mejoras para la ciudad sin mención alguna a las clases populares y un celofán verde, que según dicen es el color de la esperanza, como envoltorio.

El texto es ligero, de espíritu casi escolar, pero para nada me parece superfluo pues en él veo ejemplificada la esencia de la sumisión ideológica de buena parte de la autodenominado izquierda a los más rancios postulados de la derecha. La batalla de la izquierda fue por sacar la religión del ámbito político. Hace tiempo que renunció a esa lucha y así vemos a ayuntamientos, cabildos y presidentes del gobierno, en un ejercicio indebido de su función, emperifollados tras vírgenes y santos. Esto es grave, pero lo que ha hecho Más Madrid, como organización, es repugnante pues se entrega con armas y bagaje otorgando otra victoria cultural, una más, al pensamiento de derechas. 

Y te preguntas por qué. Y te respondes con otra pregunta: ¿de verdad piensan que van a pescar votos en los caladeros del PP disfrazándose, invocación mariana a lo Fátima Báñez mediante, del PP? ¿No se dan cuenta que lo único que hacen es trabajar a favor de la consolidación del pensamiento de la clase dominante? Y en esto último, luchar en cada momento, a veces incluso el más superfluo, contra su pensamiento hegemónico, sigo pensando, terco, que está la esencia.

domingo, 14 de agosto de 2022

 Me comprometo a no tener pensamientos

emboscados.

A odiar,

digno hijo de estos tiempos de falacias,

las masacres de los bárbaros designados.

A marchar al paso alegre de la paz,

falangistamente,

entre montañas de cadáveres civilizatorios,

ignorando las sendas sinuosas.

Me comprometo a desterrar de mi mente

los estremecimientos 

y el pasado que me acosa,

a ser, triste secuela,

el maestro sin ceremonias

que embelesa y miente,

que vislumbra y sirve

la forma perfecta, aterradora,

de aquellos que portan,

implacable traductora del futuro,

la risa vana.

sábado, 30 de julio de 2022

La 18 de julio: entre ETA y la Ley de Memoria Democrática

En este mes de julio que acaba se han producido dos aniversarios y la aprobación de una ley que irrita a la derecha en su conjunto (la extrema y la ultra).

En el acto de conmemoración de uno de los aniversarios estuvieron las más altas magistraturas del estado: Felipe VI, Pedro Sánchez y Meritxell Batet.

Me refiero al asesinato por ETA, el 13 de julio de 1997, de Miguel Ángel Blanco. En la magia de la cifra redonda, 25 años, el Estado se personó al mas alto nivel en el municipio de Ermua para homenajear a las víctimas del terrorismo de ETA. 

El mismo mes de julio, cinco días después, se produce otro luctuoso aniversario, el de la puesta en acción de la banda terrorista más criminal del siglo XX español: La 18 de julio. No es un título que yo le otorgue a mi libre albedrío. Mas de 100.000 asesinados en fosas comunes y cunetas contemplan sus no igualadas, en el estado español, proezas. 

Al contrario que con las víctimas de ETA, el estado nunca ha hecho un acto oficial de desagravio a las víctimas de La 18 de julio (al menos cien veces más que las de ETA sólo en asesinados) con la presencia física de toda su cúspide política. Hay que reconocer que sería curioso ver a Felipe VI, pese a quien pese nieto político de Franco, el máximo jefe terrorista, en un acto que condenara al líder de la banda que, restauración de la monarquía mediante la figura de su padre ladrón, impulsó que él hoy sea rey. 

Muchos de los sanguinarios subjefes terroristas de La 18 de julio recibieron del jefe máximo, como recompensa a su indignidad, títulos nobiliarios con derecho a sucesión que aún hoy avergüenzan al país aunque parece que esto, aunque tardíamente, se reparará pronto cuando entre en vigor la Ley de Memoria Democrática. Ninguno de todos aquellos que ejercieron la represión bajo la jefatura del jefe terrorista Francisco Franco, e incluso en años posteriores a su muerte en esa época llamada Transición, sufrió castigo alguno por sus oprobiosas y criminales conductas. Todos (y es un todo enorme) lograron, viento en popa, mantenerse cara al sol y levantarse demócratas. Recalco esto porque siempre que hay algún homenaje a las víctimas de ETA se recuerda los cientos de asesinatos aún no resueltos y la injusticia que ello representa. 

Me dirán que mi comparativa es odiosa e impertinente apelando a la monserga del enfrentamiento fratricida.  Lo digo claro: el golpe militar de La 18 de julio fue la acción criminal de una parte del ejército que se convirtió en una banda de forajidos que aterrorizó (por eso los denomino terroristas, porque estoy cansado de la aplicación selectiva e interesada del término) a la población incluso de las zonas donde la resistencia fue escasa. Y lo que me asquea es que aún hoy en día, aunque sea implícitamente, reivindican su ignominia. En una información del digital Público se recoge que en la página web del Ministerio de Defensa el Regimiento de Infantería "Canarias Nº50", con sede en Las Palmas de Gran Canaria, se refiere al golpe de estado con la denominación fascista de Movimiento Nacional. Éstas son las palabras:

"El 18 de julio de 1936 al estallar el Movimiento Nacional este Regimiento procedió a la ocupación de la ciudad y el puerto, en sus vías y puntos estratégicos así como de los edificios públicos y de comunicaciones". Parece que salieron para una placentera excursión ciudadana y no para derribar un gobierno elegido en las urnas solo cinco meses antes, el 16 de febrero. De las detenciones de miles de demócratas y su internamiento en campos de concentración o de los fusilamientos que conllevó su felonía ni una palabra.

Entre la celebración del acto en homenaje a las víctimas de ETA y la no celebración, un año más, de homenaje alguno a las víctimas de La 18 de julio, se produjo la aprobación en el Congreso de los Diputados de la Ley de Memoria Democrática. Por supuesto, esa aprobación se hizo con el voto en contra del PP, de VOX y del ya anecdótico Ciudadanos. El "por supuesto" usado por quien escribe no es (solo) tirria personal a las derechas extremas hispanas, es pura realidad. El PP es hijo del fascismo español (usualmente llamado Franquismo) al igual que VOX es hijo de los tiempos de flaqueza del PP. 

Cualquier persona de la derecha española que se engloba bajo el repugnante concepto de "españoles de bien" (un trasunto del "españoles todos" de  Franco) considera que la dictadura fascista  fue necesaria y nos dejo "preparados" para la democracia. Y así, siempre que los rojos dan la tabarra con lo que hasta 30 años después de la muerte de Franco fue el cultivo de la desmemoria (la Ley de memoria Histórica de Zapatero es de 2007), les aflora lo que para ellos, la derecha, es la esencia de la "gloriosa" (y sangrienta) Transición: tras 40 años de disciplinamiento se comienzan a otorgar libertades por parte del propio Régimen. Así, los personajes señeros, los héroes democráticos, no son los represaliados y asesinados por la policía fascista, esas personas (y su lucha), debido al predominio ideológico de la derecha son absolutamente desconocidos para la mayoría de la población.  Los héroes son dos hijos del Régimen: Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Ese es el marco mental de la derecha española hoy en día, incluyendo aquí a parte del PSOE. Por eso cualquier ley, aunque llegue demasiado tarde, que declare ilegal el Régimen Terrorista y sus amañadas sentencias, aunque no ponga la mirada sobre los victimarios (a la inmensa mayoría lo tardío de la ley los deja impunes, aparte del ardid de la Ley de Amnistía de 1977) les enfurece. Desafiantes (y miserables) han prometido derogarla cuando lleguen al poder y sustituirla por una ley de concordia o una patochada similar que ahonde en su predominio ideológico.  Como parte de su ofensiva sacan de manera reiterada una palabra que actúa sobre gran parte de la población como el deslumbrador antimemoria de la saga cinematográfica "Hombres de negro": ETA. Y les da resultado.

Posdata: pido, nuevamente, disculpas por los fallos de presentación. El mando que tengo sobre el contenido no lo logro en la misma medida sobre el continente. 

martes, 12 de julio de 2022

Algunas reflexiones (y una sensación) sobre la cumbre de la OTAN en Madrid

Ya hace varias semanas que acabó la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid. Digerido el cónclave, y en este carrusel enloquecido ya los focos ubicados en otros asuntos, quisiera hacer alguna reflexión sobre ese encuentro.

Mi primera desazón es la sensación de frivolidad. Se reúnen 30 naciones que componen la más formidable alianza militar, potencial destructivo mediante, que nunca ha visto la humanidad (sólo EEUU tiene un presupuesto militar de 800.000 millones de dólares; si le sumas el presupuesto de las restantes naciones la cifra sobrepasa el billón de dólares) y acuerdan una declaración final que tilda a Rusia de "amenaza" y a China de "desafío". Impresionan y, como mínimo, preocupan las posibles sombras que se avizoran. Pues bien, quién esto escribe ha tenido la sensación de observar un acto social donde han abundado los posados y las risas y, en concreto, el presidente Pedro Sánchez ha mostrado el máximo esplendor de su galanura transmitiendo una enorme felicidad por ser el anfitrión de un evento que, como acto llamativo, especial, incluyó una cena en el Museo del Prado con un menú elaborado por el chef José Andrés, ese condimento, casi ubicuo, de todas las salsas propagandísticas del capitalismo asistencial. 

Y ni la risa ni las "primeras damas" (y algún "damo" que otro) en sus fútiles paseos pueden ocultar la esencia de la reunión celebrada a finales de junio: anunciar, casi celebrar, una reedición de la Guerra Fría. Por eso he empleado el término desazón, porque los tambores de guerra nunca me casan con la frivolidad, con esa estética de la ligereza que percibí en personas que saben que tienen en sus manos, objetivamente, el “artefacto” más destructivo del planeta. Casi me pareció, en regio lenguaje letiziano, una reunión de compiyoguis.

Pero claro, tras los brincos en la cama y los inofensivos lanzamientos de almohada de la fiesta de pijamas, sale el comunicado en el que señalan que la cooperación de Moscú y Pekín “va contra nuestros valores e intereses”. Dicen que el orden de los factores no altera el producto, pero, añado, tal vez tape o disimule las vergüenzas. Sitúan la grandeza de los valores (siempre toda guerra de conquista o empresa colonizadora lleva causas "salvadoras", incluso humanitarias, en su seno), palabra vana en este contexto, delante de los intereses, cuando cualquier persona sabe que son estos últimos los que se defienden, en concreto los de  ese primus ínter "impares" que es el jefe estadounidense y su hegemonía mundial. Por cierto, me pregunto si los valores de los que se hace estandarte son los de la policía del estado de Ohio que asesinó a finales de junio a una persona desarmada de raza negra (el vídeo es espeluznante) tras dispararle más de noventa veces con más de sesenta impactos de bala en su cuerpo.

Rusia es una amenaza. Y ante ella el gobierno español aprueba una partida presupuestaria extra para defensa de 1000 millones de euros. Es bastante absurdo. Aventemos el miedo. Viene el coco ruso presto a comerse a la confiada Europa de las libertades, aunque en la libérrima aldea hispana por rapear contra el Borbón puedes ir a la cárcel. Hay que defenderse ampliando los presupuestos militares. El joven amo estadounidense, en plan “divino marqués”, disciplinando a la vieja dama europea. Los datos: el presupuesto militar de Europa, excluyendo a EEUU, sobrepasa los 250.000 millones de dólares. Casi cuadruplica al de la Federación Rusa que es de 66.000 millones. La esencia del miedo a Rusia no es que su ejército tome carrerilla y se plante en Gibraltar. No. El poderío esencial de Rusia, el que no se soluciona con mil millones extra o con llegar al 2% que exige EEUU, es una herencia que, aunque hubieron tratados de reducción de armas nucleares, pervive de la época soviética: su enorme arsenal atómico. 

La OTAN, aunque vaya a formar una fuerza de respuesta rápida de 300.000 soldados, no va atacar a Rusia de manera frontal. Ahora intenta utilizar a Ucrania como un ariete de desgaste (¿por qué se reunieron en las primeras semanas del conflicto delegaciones de Rusia y Ucrania y desde hace meses, al menos oficialmente, esas negociaciones no existen?) contra Rusia que lo que está haciendo es poniendo en graves dificultades a Europa y con unas previsiones invernales que auguran una hecatombe económica.

La OTAN, como siempre, atacará a países sin capacidad de respuesta al elemento fundamental de sus invasiones: bombardeos masivos para "ablandar" y entrada terrestre posterior. Un ejemplo de esto fueron las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares que, en las fechas de celebración de la cumbre, declaró a la prensa, refiriéndose a Malí y una posible intervención en ese país: "si es necesario y la situación constituye una amenaza para nuestra seguridad, lo haremos". No está claro si esa subida del ardor belicista del ministro fue producto del yihadismo o porque, según El Confidencial, tras la la ruptura del tratado de cooperación con Francia y la salida de tropas de ese país, el "vacío" lo está llenando Rusia con  mercenarios, matones para El Confidencial, que cuando son occidentales transmutan en contratistas. Tras la llamada al embajador español por parte del gobierno maliense se produjo, pasado el subidón otánico del ministro, la oportuna rectificación. 

Voy acabando, pero quiero decir algo sobre el "desafío" chino. Imagino el pavor de EEUU. A inicios de los años 90 logras lo casi inimaginable: te cargas a la Unión Soviética desmembrándola y enviándola a un capitalismo primitivo y feroz al mando del borracho Boris Yeltsin. El paraíso soñado.  Diez años después, con el inicio del siglo XXI, a paso firme, lenta pero inexorable, con una dirección política potente, la de (¡oh casualidad!) otro partido comunista, surge una potencia económica que es, hay que preparar al personal, un "desafío", paso previo a ser considerada "amenaza". Es curioso, la desafiante China solo tiene una base militar fuera de su territorio y, además, sus fronteras están  muy, pero muy lejos del Atlántico (norte o sur). Cierto es que la OTAN, atendiendo siempre a su vocación exclusivamente defensiva, invitó a la reunión celebrada en Madrid a otros países aún más lejanos del Atlántico que China: Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Hagan el saludable ejercicio de imaginarlo a la inversa: piensen, por ejemplo, en una alianza militar de China con Rusia, repúblicas exsoviéticas, Vietnam y Corea del Norte. Ahora imaginen que invitan a su cumbre a Cuba, México, Nicaragua y Venezuela, vecinos de quien todos sabemos. Si quieren, sigan imaginando.

Acabo con las declaraciones, el 3 de julio, unos días después de la oficialización del desafío chino, de Bill Nelson, director de la NASA: "debe preocuparnos que China aterrice en la luna para decir: ahora es nuestra y ustedes no pueden venir". Añade que "el programa espacial de China es un programa espacial militar". Y a mí me vino a la mente La Guerra de las Galaxias. No, no voy a hacer ninguna pirueta cinematográfica. Este es el nombre popular que recibió la Iniciativa de Defensa Estratégica que ideó a inicios de los 80, bajo la presidencia de Ronald Reagan, el Departamento de Defensa de EEUU. Su objetivo, según sus promotores, era defenderse (esa palabra que no falte) de un posible ataque nuclear soviético con armas espaciales. Caída la URSS (y habría que ver si era posible) decayó, al menos oficialmente, el proyecto. Parece que 40 años después, desafío chino mediante, el espacio exterior se anima, aunque sea para ir conformando nuestras terrenales mentes.