domingo, 17 de julio de 2016

El 18 de julio y La 18 de julio

Otro año más, éste con mayor intensidad por ese énfasis que nos produce la cifra redonda, toca rememorar el golpe militar fascista que comenzó la tarde del 17 de julio de 1936 en el territorio marroquí colonizado por España. No obstante, el grupo sublevado tomó como fecha emblemática la del 18 de julio. Por esa razón, quién esto escribe, en un texto de hace varios años a cuenta de esta misma fecha, denominaba al conjunto de militares y civiles que se alzaron en armas contra el legítimo régimen republicano como “la 18 de julio”, la banda terrorista más criminal (y menos condenada, añado ahora) de la historia de España. Es una expresión de la que me siento orgulloso. Desconozco, soy absolutamente sincero, si alguien antes que yo la acuñó. Pero me sigue pareciendo absolutamente precisa y descriptiva. Sé que en España  el concepto terrorismo era hasta hace muy poco sinónimo de ETA y ahora lo es del islamismo. Nunca se ha asociado esta palabra con el régimen fascista que inició sus primeros pasos hace ahora 80 años. Erróneamente. La definición de la RAE, en su primera acepción, es diáfana: “Dominación por el terror”. Y además, ese terror lo tenían previsto desde casi dos meses antes del inicio de la acción, cuando el general Mola, director del golpe, en una directriz del 25 de mayo (apenas tres meses después de las elecciones de febrero que otorgaron la victoria al Frente Popular),  decía que aquél debería ser “extremadamente violento para reducir toda resistencia”. Y los golpistas llevaron a cabo esta directriz con enorme determinación. Y esa determinación, aunque la intensidad final no fuera la misma que la inicial, no les faltó durante 40 años.
No, calificar al régimen fascista del general Franco como un ente terrorista no es ninguna osadía. Es descriptivo y, a la vez, un elemento que activa y amplía un pensamiento muchas veces encorsetado por un lenguaje dominante que nombra los acontecimientos en función de sus intereses. Hoy, en su telediario del mediodía, la emisora derechista Antena 3 transmitía a sus televidentes, quizás más de un millón, la idea de que en julio de hace 80 años un siroco maligno, enloquecedor, recorrió el estado español y, como por arte de magia, se formaron dos bandos que empezaron a contender. En los titulares que yo vi no se hacía referencia a una sublevación militar apoyada por el fascismo (Falange) y la derecha monárquica que, ante el éxito del golpe en unos territorios y su fracaso en otros, derivó en una guerra en la que desde la primera hora, y comprometida ya con antelación, los terroristas alzados contra un gobierno elegido cinco meses antes, contaron con la ayuda de los gobiernos criminales de Italia y Alemania.
En Canarias, la isla que más tardó en ser controlada por los sublevados fue La Palma. Y cayó en poder de los facciosos el 25 julio. O sea, en este territorio no hubo guerra, ni siquiera, por poner el ejemplo paradigmático de la maldad roja, se quemó una iglesia. Quiero expresar con esto que, aún existiendo conflictividad social, pues eran tiempos de lucha y reivindicación, de avizorar mejoras largo tiempo anheladas, no era Canarias un lugar de enorme encono, como podían ser Cataluña o la Andalucía jornalera, en la lucha de clases. Sin embargo, las fuentes históricas calculan que entre 1.300 y 3.000 personas perdieron la vida por la represión fascista en un territorio que en los años 30 tenía alrededor de 650.000 habitantes. Sí, los datos son tozudos, la represión fascista en este archipiélago con un desarrollo limitado de la conciencia de clase entre los trabajadores, produjo más muertes en apenas tres años que la reiteradamente condenada acción de ETA, responsable de algo menos de 900 asesinados en algo más de 40 años de atentados. Y la palabra terrorismo es muy pertinente, y así deberían aceptarlo hasta los reticentes, pues entre estas víctimas hablamos de muchísimos desaparecidos por la acción nocturna, consentida por los militares, de los grupos de Falange. En la isla de Gran Canaria, los pozos de la zona de Arucas, la Sima de Jinámar y la Marfea, son lugares, salvo un único pozo, inexplorados por la falta de ayuda pública y señalados durante muchos años por el miedo y el murmullo. En esta misma isla Pedro Perdomo vivió 33 años (1936-1969) escondido en el barrio de La Isleta. El largo autoencarcelamiento de este hombre no se explica sin acudir, prolongado en el tiempo, al término terror.
Un último dato que tiende a obviarse, La 18 de julio, además de asesinar la Segunda República, abrió el camino, por la mano del que fue su jefe supremo desde el 1 de octubre de 1936, Franco, a la reinstauración monárquica. Sí. No habiendo sido consultado el pueblo directamente en ningún momento sobre la forma de Estado, la ilegitimidad de la monarquía en este país hunde sus raíces en la acción sangrienta que inició, hace ahora 80 años, la banda terrorista más criminal de la historia de España. Esa banda que el Partido fundado por siete ministros de los gobiernos fascistas se negó a condenar hace pocos días en la Asamblea de Madrid. Así se escribe la historia del 18 de julio, ese día que supuso, a la par que el inicio de una acción criminal, el comienzo de la mayor resistencia interior, sin premio alguno, que un pueblo opuso al fascismo en Europa.

Imagen del único pozo excavado en la 
localidad de Arucas

lunes, 11 de julio de 2016

De mochilero a emperador

Ha visitado España un emperador negro y crepuscular. Estados Unidos es un imperio que cada 4 años elige al hombre que dirige, al menos nominalmente, sus destinos. Utilizo la palabra hombre con plena conciencia, pues varones han sido, hasta ahora, todos los ocupantes del sillón presidencial de ese país. Quizás, incluso podría decir ojalá en vista del varón fascista que es alternativa, esta afirmación quede obsoleta el próximo mes de noviembre y una mujer, Hillary Clinton, ocupe la presidencia. No lancen campanas al vuelo, ni hagan fiesta en exceso, los corazones progres que quieran ver en esa circunstancia un avance para los derechos de la mujer. La India de las violaciones constantes tuvo como presidenta a Indira Ghandi. El Pakistán donde repugnantes canallas queman con ácido a las mujeres que cometen la osadía de rechazarlos como maridos, tuvo como lideresa a Benazir Bhuto. Ambas llegaron a sus responsabilidades, sin negar las capacidades políticas que debían poseer, por pertenecer a sagas políticas que accedieron al gobierno con la independencia de sus países en la década de los 40. El hipotético acceso de Hillary al rango de emperatriz del llamado mundo libre occidental (siempre quedan los eslavos y sus devaneos con el mundo asiático encarnado por China), mal menor deseable ante la bestia Trump, no supondría cambios sustantivos en la situación de la mujer en los territorios imperiales. No olviden a esa halcón negra llamada Condolezza Rice, que voló a las ordenes de ese criminal de guerra blanco, que nunca será juzgado, llamado George Bush jr.
El negro, o el blanco, es insustancial ante el sustantivo Imperio y las no menos sustantivas clases sociales. Estoy convencido de que los ciento y pico negros abatidos por la policía en lo que va de año (sobre un total de 500, siendo el 14% de la población), aparte del color de piel, tenían en común una extracción social humilde que los convertía automáticamente en individuos sospechosos. Todos hemos visto los espeluznantes vídeos de los últimos días. Esa pistola que se coloca en el pecho de un hombre inmovilizado boca arriba en el suelo y es disparada en dos ocasiones. El policía asesino se retira y queda la imagen de la sangre brotando con un siniestro borboteo. El emperador no fue al funeral de ese hombre, ni del joven que expiró en su coche sin siquiera tiempo de quitarse el cinturón de seguridad. Pobre (el emperador), iba a salir a funeral casi diario. Sin embargo, el emperador que en su juventud fue mochilero y disfrutó de la comida barata de la llamada piel de toro (astados vengativos han dejado tres muertos en diversos ¿festejos? en los últimos días), sí acudirá a las honras fúnebres de los policías blancos ejecutados por un vengador ejecutado a su vez por un arma novedosa, al menos para mí: el robot bomba. Un paso evolutivo, sofisticado y tecnológico, sobre el pedestre humano-bomba. Y esos funerales que demuestran que el emperador, tonalidades de piel aparte, sabe quiénes son los suyos, me retrotraen a uno de los títulos más significativos del cine español de la época fascista: Bienvenido Mr. Marshall. Sí, Sevilla tras acicalarse para recibir como se merece al jefe de los jefes, tras cerrar calles y espacios públicos, elaborar postres especiales y vestidos de faralaes con la bandera borbónica y la de las barras y estrellas, se ha visto convertida en un trasunto de Villar del Río. La única diferencia es que la fugaz caravana polvorienta del año 1953 ha mutado en el rutilante Air Force One cruzando el cielo sevillano camino de la base naval de Rota, lugar donde el emperador confraternizó con sus tropas, esas que nunca han incomodado a la más extraña especie de nacionalista no nacionalista, el amante del “¡yo soy español, español, español…!”.
Como colofón baboso al patético remedo de la película de Berlanga, un trío formado por Rivera, Sánchez y, desafortunadamente, Iglesias, ha esperado durante una hora para repartirse diez minutos humillantes. Rivera, el más honesto por sincero, expresó su admiración y ganas de servir al Imperio. Sánchez, el más desvergonzado, nos mintió diciéndonos que repasó toda la política nacional e internacional en tan exiguo tiempo. Iglesias, ¿el más desorientado?, habló previamente de su interés intelectual por conversar con Obama. Espero que los doscientos segundos que le han tocado hayan sido tan deslumbrantes y reveladores que le compensen el tufo lacayo que, para muchos de los que votamos a Unidos Podemos, tuvo tan larga espera y corta presencia.

lunes, 4 de julio de 2016

El comunismo y las habichuelas mágicas

En su punto más álgido, elecciones generales de 1979, el PCE obtuvo 1.900.000 votos. En su punto más álgido, elecciones generales de 1996, la coalición Izquierda Unida, creada por el propio PCE y otras fuerzas a la izquierda del PSOE, obtuvo 2.600.000 votos.
Estos datos son importantes. La izquierda oficial y referencial para millones de ciudadanos de este país, obviando que sus políticas nunca han puesto en cuestión, al revés la han apuntalado, la estructura de poder del estado español, ha sido el PSOE. Hablamos de un “gigante” que ha llegado a tener hasta 11 millones de votos. Si cuando se funda Podemos, hace algo más de dos años, algún augur nos dice que hoy, tras las elecciones del 26 de junio, una coalición de esta organización e IU estaría a 400.000 votos y 14 diputados del PSOE habríamos tratado a semejante adivino de orate y fomentador de inalcanzables sueños húmedos. Sin embargo, esa es la realidad actual. Pero no sentimos que un sueño se haya realizado sino, al contrario, aún en muchos paladares persiste la amargura de quién se siente derrotado tras tropecientos mil sondeos y una encuesta a pie de urna que parecía la antesala del anunciado asalto a los cielos, para devenir, a medida que el diestro recuento avanzaba, en imprecaciones al esquivo cielo recorriendo miles de hogares probablemente ateos.
La amargura del millón de votos perdidos. No niego esa realidad objetiva. Podemos e IU sumaron el 20 de diciembre, por separado, algo más de 6.000.000 de votos. El 26 de junio, unidos, tuvieron algo más de 5.000.000. Matemáticamente el traspiés es innegable. Pero quiero poner en la palestra un aspecto para mí fundamental. En diciembre Podemos aún se movía en la ambigüedad de los de arriba y los de abajo y eludía su carácter de partido de izquierdas. En junio, coaligados con IU, esa organización encabezada por el comunista y ex simpático mediático Alberto Garzón, ya no tenían escapatoria. Se situaban a los ojos de los votantes teleinformados, aunque su campaña fuera timorata en exceso y mansurrona con un despreciativo Pedro Sánchez, en el espectro de la izquierda filocomunista, de ese fantasma que el Manifiesto de don Carlos y don Federico anunciaba, hace más de siglo y medio, que recorría Europa. Ya Podemos no era sólo el ente bolivariano, la conquista inversa quinientos años después. Ya no sólo nos podían ilustrar, telediario tras telediario, saltando de la uno a la tres o la cinco (la sexta daba cal y arena, que también los rojos ven la tele y dan audiencia y consumen), con las penalidades y los horrores cotidianos de  Venezuela, con la foto de una niña colombiana que a la hora de morir por desnutrición adquiría la territorialidad venezolana, con un parlamento, venezolano por supuesto, que citaba a Pablo Iglesias para que acudiera, volando desde el reino de las tramas corruptas, a dar cuenta de turbias financiaciones que los tribunales españoles han desechados en múltiples ocasiones. Ahora Podemos, en un salto de calidad en la escala del mal, era, es, también comunista. Y el comunismo, en el imaginario de muchos españoles, es lo más terrible del mundo, un mal equiparable al fascismo, aunque fueran los comunistas los más incansables luchadores antifascistas que hubieron en España y los que fueron decisivos (sin desmerecer, pero poniendo en su lugar el mítico desembarco de Normandía) para derrotar la mayor amenaza que ha tenido Europa: esa cumbre de la barbarie fascista que fue el nazismo. Con experiencias históricas temporalmente muy limitadas, con errores y crímenes y con importantes logros, nunca bien ponderados, la ideología comunista está demonizada. Y el español empobrecido, hiperexplotado y sin memoria histórica, que llevado por la crisis a la frontera del terror, hoy siente como una bendición tener un trabajo aunque su sueldo haya menguado un 20 ó 25%, ese español que, con mentalidad de esclavo y nula conciencia de clase suele considerar que su jefe le da de comer, teme, cercado por los grandes medios de desinformación, que los bolivarocomunistas vengan a echar por tierra una recuperación económica que permite que nuestro país sea el que más ha visto incrementarse en estos años de zozobra un poderoso indicador social: el número de millonarios en España ha subido un 51%, llegando a los 192.500 ricos (¡a tiro de piedra de los 200.000!).

Partiendo de la crucifixión expuesta y de los datos del arranque de este texto, alentando un prudente optimismo, esos cinco millones tal vez no deban percibirse como techo y sí como un suelo que, debidamente fertilizado en las calles, quizás permita el crecimiento de unas habichuelas mágicas que nos aúpen a ese cielo que hasta ahora es propiedad privada de los ogros que, incomprensiblemente, tanto amamos.

jueves, 16 de junio de 2016

Borbones a borbotones

Sí, los borbones, esa extensa familia, ya nos salen hasta por las orejas.
Hace dos años, caso Noos y algunas cacerías mediante, abdicó Juan Carlos. El día 19 de junio teníamos nuevo rey con el beneplácito del entonces bipartidismo gobernante. Hoy esa estructura férrea, formada por el PPSOE, parece, sobre todo por su flanco izquierdo, algo mermada ante la irrupción de Unidos Podemos, fenómeno del que desconocemos aún si representará un cambio político de cierta profundidad o tendrá efectos cosméticos. La Corona, uno de los trágalas de la llamada transición, sigue estando fuera del debate cotidiano, salvo los fuegos artificiales de los catorce de abril, que, sin cuestionar la justeza de conmemorarlos, no dejan de tener un cierto regusto a impotencia.
Parto de la base de que la monarquía es, en esencia, un sinsentido. La máxima autoridad del estado reservada a un coto privado familiar, al azar de un acto que practican miles de millones de especies sobre la faz de la tierra. O sea, un acto anterior al raciocinio humano. El asunto que ahonda el escarnio es que cuando a esta injusticia se le añade la desvergüenza, el pueblo que, salvo en el terreno de los chistes, no reacciona, queda retratado. 
En los papeles de Panamá apareció la hermana del rey demérito, que tuvo dinero en un paraíso fiscal justo los 40 años que reinó su hermano. Hace algo más de una semana "El diario" publicó que cuatro primos del rey tuvieron cuatro millones de euros en la madre patria suiza, y que los "legalizaron" gracias a la amnistía de Montoro pagando un "exorbitante" 1,8% (la decima parte de mi IRPF). Y estos señores están en la línea sucesoria al trono. Incluso uno de ellos, ya fallecido, imagino que por el amor que profesabaa la patria de la que evadía sus dineros, fue nombrado por el rey infante de España. Yo que, voluntaria o forzadamenete, multiplico por diez el esfuerzo tributario de los primos borbones (aunque creo que los primos somos nosotros) no tengo una triste mención honorífica, una suerte de subhidalguía. Pero, qué esperar de mí, si procedo de una familia que, por escaso, tenía el mal y plebeyo gusto de hablar de dinero. Otra Borbón, cuyo nombre no recuerdo ahora y que ha salido en alguna de las corruptelas del PP declaró, defendiéndose con la enjundia que dan los siglos de pertenencia a la clase dominante, que había sido educada en el buen gusto de no hablar de dinero. En la película El Padrino (¡qué placer el maravilloso encaje de la imagen y la música!) hay una escena de la familia reunida almorzando. Uno de los comensales, varón por supuesto, en un momento determinado hace mención a un aspecto de sus turbios negocios. La matriarca espeta, ofendida, que en la mesa familiar no se habla de dinero. Y no creo que fuera porque se les acumulara en las papilas gustativas un cierto regusto a sangre. Simplemente, ese mal hábito queda para la gente humilde, para los que tienen que avizorar, quizás a muy corto plazo, como vendrá de surtida la mesa.
Estos borbones dejan sus negocios a testaferros y ellos se limitan a disfrutar de la mejor manera posible, que es vivir en esa ofensiva ignorancia del dinero que te da pertenecer a una familia privilegiada. Y apacibles, sonriendo, oyen, cuando sale el tema de nuestro derecho a decidir si queremos que la jefatura del estado, después de 80 años ininterrumpidos de coto privado, sea un cargo abierto a cualquier ciudadano, que no, que ese tema es baladí y ahora, ni nunca, toca.
Lamentablemente esta idea impregna, más allá de la presencia de banderas republicanas, los actos de Unidos Podemos. Hay que acabar con las cobardías. Dudo mucho que el tema republicano restara votos a UP, quizás incluso, ante el timoratismo del PSOE, puede añadirle alguno. Los votantes que optan por esta coalición estoy convencido que en un 99%, o más, no son monárquicos. Y no planteo hacer de este tema un eje de campaña, pero sí tener la valentía de introducirlo pedagógicamente.
Pablo Iglesias siempre dice que le parece más democrático que el jefe del estado sea elegido, añadiendo que crees que Felipe es un hombre bien preparado, circunstancia enormemente meritoria con una educación privilegiada, y que si concurriera a unas elecciones podría ganarlas. De rey a presidente de república. Parafraseando la canción de Silvio Rodríguez: "Sueño con borbones, con un mar , ay, de borbones, sueño yo..."
Si Unidos Podemos usa la palabra república sin miedo, el asunto iría dejando de ser tangencial y entraría en el debate político. Salgamos de la trampa en la que caemos desde hace decenios. Si el país atraviesa una coyuntura económica complicada otros asuntos son prioritarios, circunstancia que sin ser negada no tiene porque implicar la expulsión del tema republicano de la agenda. Si por el contrario la situación es de cierta bonanza te dicen que no es lógico sacar a la palestra un asunto que implicaría inestabilidad política. Se olvidan que, para muchos, es un asunto de dignidad y de principios. Y además, en este país, con una república defenestrada por la acción del fascismo, un acto de justicia histórico-poética.


lunes, 30 de mayo de 2016

El ACABose de la libertad de expresión

En enero el locutor radiofónico Federico Jiménez Losantos expresó ante los, supongo, deleitados oídos de centenares de miles de oyentes, que la dirigencia de Podemos, citando incluso nombres propios como Errejón, Bescansa o Maestre, le producía el deseo de tomar la escopeta y disparar. No dijo ante esa legión de oyentes que no disparara por algún tipo de escrúpulo moral o por temor a la legislación vigente. Simplemente alegó un inquietante, por circunstancial: “o sea, menos mal que no la llevo”.
Y ahí, sorprendentemente, se acabó la historia. No ha habido ni una citación judicial. El individuo nombra a tres personas públicas y dice que no dispara si las ve porque no porta arma de fuego. En este mismo estado el concejal del ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata, por darle difusión en la red a chistes que banalizan el holocausto o chascarrillos de dudoso gusto sobre Irene Villa ha visitado en un par de ocasiones los juzgados y, obviando sobreseimientos judiciales, el señor fiscal ha perseguido con enorme empecinamiento que lo procesen. El rapero César Strawberry irá al banquillo en julio por seis tuits relacionados con las víctimas de ETA y el Grapo, acusado de enaltecimiento del terrorismo, sin amenazar, él en concreto, a nadie. No sería justo olvidarnos del escándalo del año (a cuya condena más de uno, presa del posibilismo de no enfadar a la prepotente caverna fascista y de que mandan su pensamiento a paseo cuando surge la palabra terrorismo, llegó muy tarde): la detención, encarcelamiento y proceso de los titiriteros que exhibieron en una enorme pancarta tamaño folio el inadmisible “Gora Alkaeta”. También en enero, Marisol Moreno, concejala del ayuntamiento de Alicante, fue condenada a pagar 6.000 euros por llamar “hijo de puta” al rey demérito y decir que los Borbones eran una familia de vagos y estafadores. Doña Marisol no dijo: “si veo al rey y llevara una escopeta me liaba a tiros. Menos mal que yo no tengo licencia de armas y él tiene escolta”. Si ella, o algún otro miembro de la izquierda bolivarianocomunistafiloetarra, insinuara algo similar, dudo que no estuviera disfrutando unas vacaciones pagadas en un centro de Instituciones Penitenciarias. Todo este celo, virado siempre hacia la izquierda, es inversamente proporcional al que han demostrado los fiscales para llamar a declarar a un señor que no expresa malvados deseos genéricos o  chirriantes mofas. Losantos  amenaza a personas concretas ante un número de testigos descomunal y el vigilante aparato fiscal no se entera. En cambio la fiscalía apoyó el fallido, por la decisión de un juez, acto fascista de la delegada gubernativa en Madrid cuando pretendió prohibir las esteladas en la final de copa.
Como refuerzo a este clima de persecución, y ejemplo de las diferentes varas de medir, ha entrado en vigor, desde julio del año pasado, la Ley de Seguridad Ciudadana, que da a la policía la potestad de multar determinadas (e interpretables) expresiones. Entre ellas está la falta de respeto a las diversas policías “en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad”.
Este tema ha saltado a la palestra con cierta fuerza tras la multa, posteriormente retirada ante el escándalo, de 600 euros  que se le puso hace una semana a Belén Lobeto por llevar un bolso que decía “A.C.A.B. All Cats Are Beatiful”. Sí. Todos los gatos son hermosos. Este acrónimo coincide con otro igual “All Cops Are Bastards” (todos los policías son bastardos) popularizado desde los 70 por grupos de punk. El año pasado, en julio, a otra chica en Alicante le pusieron una multa de cuantía parecida por llevar el mismo acrónimo a palo seco, sin hacer mención a lindos gatitos.
¿No es asombroso? Multan por portar una prenda o complemento con unas iniciales a las que yo, o usted, podemos darle el significado que deseemos. Además, la ley dice que se penaliza la falta de respeto a la policía “en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad”. Si voy caminando por la calle con una camiseta o un bolso no colisiono, salvo que me dirija expresamente a alguien de esos cuerpos, con las funciones de protección que el estado  les asigna. Es un ejercicio maligno, irritante, de despotismo policial. Para mí, si fuera un canario que viviera en Madrid, el acrónimo citado podría significar, en este 30 de mayo Día de Canarias, por ejemplo: A Canarias Añoro Bucólicamente. ¿Cursi? Hasta el vómito (podemos cambiar el bucólicamente por bestialmente o bárbaramente o cualquier otra memez). Pero jamás delictivo. Mientras tanto, cualquier opinador mediático puede despotricar a su antojo amenazando de muerte con impunidad, o cualquier político del PPSOEC´s, mesarse los cabellos por la falta de libertad de expresión… en Venezuela, aunque ésta sea la dictadura con más micrófonos por metro cuadrado.

sábado, 21 de mayo de 2016

La thatcheriana y la ideología criminal

La thatcheriana señora Aguirre siempre hace gala de su liberalismo. Ésta es una palabra que, como una etiqueta que certificara un excedente de moralidad y generosidad con el genero humano, se cuelgan muchísimas personas. “Yo soy liberal”, pronunciado con un ligero engolamiento de la voz, suena a amante, así, a saco y en abstracto, de todas las libertades de los seres humanos.
El término es tramposo en su doble vertiente. En la económica, los fieles al credo liberal suelen dar muestras de flaqueza cuando menguan los beneficios o asoman las pérdidas. Entonces las ayudas estatales al sector privado, cuya divinidad principal son los rescates bancarios, dejan de ser demonizadas subvenciones gravosas para el erario público. En el ámbito político, el faro de Aguirre, la extremista liberal Margaret Thatcher, mostró su simpatía por el sanguinario fascista Augusto Pinochet, que en el terreno económico, mientras al izquierdista se le controlaba con la picana, aplicaba las ultraliberales políticas económicas de Milton  Friedman.
Por edad, la señora Aguirre tuvo oportunidad de ser una esforzada luchadora contra “la ideología más criminal de toda la historia”, que no es aquella a la que yo me siento cercano, y que soy consciente de que ha cometido crímenes alevosos a la hora de la concreción práctica: la comunista. La ideología más criminal, por la perversidad de sus postulados teóricos, es el nazifascismo, que tiene como señas de identidad, como esencias primordiales, como parte de su código genético: la xenofobia, el racismo y el machismo. Y la señora Aguirre, nacida en el 52, desde su exacerbado amor a la libertad, pudo combatirla, pues era la ideología imperante en su país, con la existencia del partido único fascista Falange Española, cuando ella, alrededor del 70, arribó a la universidad, que era una de los núcleos más activos en la resistencia antifascista. El principal problema que habría podido encontrarse, es que ese ente casquivano que era el espíritu liberal, sumido en la extraordinaria placidez mayororejiana, no se activó hasta después de muerto, en noviembre del 75, nuestro asesino fascista particular, Francisco Franco. Ése cuya imagen, junto a la de un jefe nazi, fue proyectada a gran escala en el muro de un castillo toledano, sin que ningún juez haya llamado aún a responsable alguno a declarar. Y la escala no es baladí, pues no olvidemos que dos titiriteros fueron encarcelados y arrostran un proceso donde la punta de lanza fue un “gora alkaeta” tamaño folio. Además, les aseguro que es imposible poner la foto de un jefe terrorista más sanguinario en la España del siglo XX.
Muchos comunistas, esos que usted califica de poseer una ideología criminal (aseveración absurda, pues una de las frases que más he oído en mi vida, cuando de política se hablaba y surgía el término comunismo, es la siguiente: “el comunismo en teoría está muy bien, pero en la práctica…” ¿Quién, cuando habla de la idea nazifascista, defiende que su problema ha sido la práctica?), mientras millones de futuros liberales hispanos hibernaban el letargo de la dictadura fascista, para posteriormente abrirse como flores en primavera, no cejaron, con poca fortuna y mucha cárcel, en su empeño de luchar contra el fascismo.
La palabra comunista, maridada con Venezuela, va a ser, al menos hasta el 26 de junio, y según los resultados electorales también después, incansable badajo al que no va a faltar una enorme campana, con el objetivo de atemorizar, repique tras repique, al voto dubitativo.
Reconozco que, aún sabiendo que la confluencia de IU y Podemos está a años luz de cualquier aroma de comunismo, me produce una cierta satisfacción perversa ver al facherío patrio paseando, con la careta medio caída, uno de sus demonios particulares.

viernes, 13 de mayo de 2016

Neofeudalismo

El feudalismo se caracterizaba por el vasallaje personal. Ante la casi inexistencia de sólidas estructuras estatales, la vida de la inmensa mayoría de las personas, campesinos en un mundo europeo profundamente ruralizado, dependía de las fidelidades, que generalmente eran obligatorias. Cada feudo, simplificando mucho, se organizaba como una especie de microestado de propiedad personal en el que la única norma esencial era la obediencia a un noble, el señor, que era la fuente de la vida y de la muerte. 
Por supuesto, el término neofeudalismo, que encabeza este texto, no es una ocurrencia mía. Por ejemplo, hay un libro de Antonio Baños, ex diputado de la CUP, llamado "Posteconomía. Hacia un capitalismo feudal", en el que habla de una Nueva Edad Media. Me ha venido a la mente, quizás con escaso acierto, haciendo asociaciones descabelladas, cuando he visto las noticias que reflejan la visita a España de un grupo de 2.500 trabajadores chinos, que no vienen invitados por su gobierno por ser trabajadores ejemplares en la construcción de una sociedad socialista. Aderecen esta última afirmación de toda la carga irónica que deseen y párense a pensar en los argumentos mediáticos aleccionadores que nos ilustrarían, si la circunstancia fuera real, acerca del gregarismo comunista (palabra que, sospecho, va adquirir bastante relevancia en la próxima campaña electoral).
Masivo y uniformado, ha llegado el desarmado ejército amarillo. Tranquilidad. Estos modernos guerreros (y guerreras) de Xian, vestidos con el color celestial y sin el abotonamiento hasta arriba del modelo Mao, no vienen como punta de lanza del estado chino. Llegan a cargo de su señor, el magnate y filántropo (lo que hay que leer, ni que pudieran separarse ambas palabras. Sí, todo magnate accede al estado armónico de la filantropía) Li Jinyuan, que ha pagado por el viaje 7 millones de euros. La fortuna de esta alma caritativa, según la ultraizquierdista revista Forbes (una revista de ese tipo debería encabronarnos tanto que parece increíble que no sea un motor revolucionario de gran potencia), es de 1.200 millones de dólares. Ustedes mismos calibren la bondad y el desprendimiento del señor Li.
Alguien me argumentará que comparar a los despóticos señores feudales, nobles bestiales que mantenían en la miseria a unos campesinos, que seguramente nunca asomarían la nariz un palmo mas allá del feudo, con el multimillonario chino que paga una semana de vacaciones a sus trabajadores a miles de kilómetros de distancia, es una acción alambicada y demagógica. Pero me refiero al símbolo. A que me sigue pareciendo inverosímil e inaceptable que en este planeta haya personas con riquezas tan obscenas, que pueden actuar con sus trabajadores como un pastor con un rebaño. Viajando de paella en plaza de toros, toditos juntos, a cuenta del jefe, son un muestrario, aunque sea interesado, de la sumisión, y un objeto de propaganda acerca de las bondades del patrón. ¿Por qué el dadivoso no entregó a cada empleado la cantidad equivalente al costo del viaje? Y que cada uno lo gastara a su libre albedrío (seguro que el señor Li, odie o ame al PCCH, es un  liberal recalcitrante). A mí me fastidiaría que me paseara, para mayor gloria suya, como si fuera un esclavo feliz, un señor feudal del siglo XXI, que puede tener su castillo, su tierra y sus vasallos, en cualquier lugar del mundo. Desde mi posición, nada contradictoria (sólo se trata de luchar contra la explotación de un ser humano por otro), de comunista amante de su individualidad, prefiero que el ocio o la vacación sigan la senda de las afinidades electivas.