miércoles, 15 de octubre de 2014

Ébola y aritmética

Soy un amante de la aritmética perversa, de la que desvela la patraña de los filantrópicos multimillonarios estelares.
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y poseedor de una fortuna de 27.400 millones de euros, anunció a través de su red social que iba a donar 20 millones de euros para la lucha contra el virus del ébola. Es el 0,073% de una fortuna que crece de año en año. 
Un dato comparativo: si una persona que gana 1.000 euros al mes, sueldo con el que una familia media tiene enormes dificultades para atender sus necesidades básicas, dona 1 euro de sus emolumentos, estaría dedicando un 0,1% de sus menguados ingresos a la lucha contra esa enfermedad. La persona que hiciera esta mínima donación, aparte de hacer una aporte porcentualmente mayor, estaría realizando un esfuerzo, comparado con el del autopublicitado Zuckerberg, enorme. 1 euro para quién ingresa 1000 al mes es un  verdadero sacrificio sin publicidad, que nace de la buena voluntad de ayudar.
El dueño de Facebook sabe que con su acción gana prestigio social. Leer los comentarios laudatorios en la red acerca de la impactante limosna me hace pensar que seguimos en tiempos donde los siervos veneran la generosidad de los amos, sin cuestionarse en ningún momento la existencia de esos amos obscenamente enriquecidos. 
Desde otro punto de vista, pero sin perderle el ojo a la pérfida aritmética, parece que estamos muy lejos aún de que exista una fuerza de acción interestatal que actúe en casos de graves crisis humanitarias por enfermedades u otro tipo de catástrofes. Los EEUU prometieron hace un mes, a mediados de septiembre, el envío de 3.000 soldados que aún no han llegado (según dicen para construir hospitales), y han estimado una ayuda de algo más de 300 millones de dólares. El costo, o inversión, de la intervención militar de más de 8 años en Iraq fue, según Wikipedia, de 845.000 millones de dólares. Lo asignado para la lucha contra el ébola, por la salud de gente muy pobre, es el 0,035% de lo empleado en llevar la destrucción y la muerte al país de Oriente Medio. Cuba, la para muchos oprobiosa dictadura cubana, el país bloqueado, ya tiene sobre el terreno 165 sanitarios y la previsión de enviar hasta un total de 400 y pico.
Un final digno para este texto sobre el ébola y el dinero. 
En el telediario del mediodía de La Sexta, el sábado 11 de octubre, alguien que no identifiqué, no miraba en ese momento el televisor, dijo lo siguiente (me di prisa en anotarlo): "La cosa va teniendo una magnitud que hará rentable elaborar vacunas para combatir el ébola". 

lunes, 13 de octubre de 2014

74 años

Casi siempre que escribo un texto cuando lo acabo le doy vueltas al título. Con este sucede exactamente lo contrario. Al empezar a teclear ya tengo puesto el conciso encabezamiento. Tan pequeño es el encabezamiento como grande es el enfado que sentí al leer la noticia.
La fiscalía pide para 14 participantes en el 15M de 2011 un total de 74 años de cárcel. Para 10 de ellos las solicitudes de pena se elevan a un total de 6 años para cada uno. Si lo trasladamos a días, que aunque parezca una tontería da un cambio de perspectiva, estamos hablando de 2.190 días por desordenes públicos e hipotéticos atentados a la autoridad a resultas de los cuales ningún agente tuvo lesión seria alguna. 
El fiscal general es nombrado por el gobierno y nadie, salvo que tenga un ataque agudo de candidez, puede dudar que el objetivo básico es sembrar el miedo, que la petición de penas tan severas es una directriz que busca el amedrentamiento y criminalización de la protesta, del hartazgo que sienten muchas personas, la mayoría jóvenes, que empiezan a darse cuenta de que están en un círculo nada virtuoso que llaman democracia. Una democracia que, curiosamente (o no), no soluciona las enormes desigualdades sociales. No. Al revés. En plena democracia, crisis mediante, los pobres se empobrecen aún más y los ricos hacen que las tiendas dedicadas al lujo hayan disparado sus ventas.
Alguien pensará, que tío más liante. Quizás. Pero en un momento en que el latrocinio y la desfachatez campan a sus anchas, a pesar de que globalmente creo que el pueblo español ha sido algo mansurrón, desde el poder pepero se nos advierte que su mano es dura, que tengamos mucho cuidadito con desmandarnos un pelín, aunque estemos enfadados y estafados (véase el rescate bancario y todos los recortes que padecemos en multitud de servicios básicos). 
Esta petición se conoce el mismo día que se sabe que al empresario que introdujo a 20.000 personas donde solo había aforo para 10.000, provocando la muerte en una estampida de 5 chicas, la fiscalía le pide 4 años de cárcel, 2 años menos que a unos jóvenes llenos de razones para estar airados. No lo olvidemos, estamos en un sistema capitalista. Una carrera donde, votación mediante cada equis años y para casita, todo es lícito para enriquecerse. Y si un día, en un ataque de dignidad, esas votaciones colocan en el gobierno una opción algo díscola (¿lo veremos en 2015?) con los principios del capital, tengo claro que vamos a saber, "atémonos los machos", lo que es una calle violenta. Chile en la lejanía o Venezuela este mismo año derraman sobre nosotros una esclarecedora luz

domingo, 12 de octubre de 2014

Breve pincelada de un 12 de octubre con algo hermoso que celebrar (para variar)

El 12 de octubre de 2014, si la "ciencia" demoscópica no falla, puede ser un buen día para los indígenas y los pobres de Bolivia y de América Latina en general. Evo Morales ganará su tercer mandato apropiándose de una fecha emblemática para los enemigos contra los que él y su gente han luchado siempre: los explotadores, los colonizadores de ayer y de hoy. Sí, eso es lo que se celebra el 12 de octubre, oculta tras las fanfarrias está el inicio de una colonización. O sea, el inicio de lo que implica toda colonización: la destrucción de unas civilizaciones que tenían una manera, con sus miserias y grandezas, de estar en el mundo. A una escala infinitamente menor, creo que lo mismo pudieron sentir muchos aborígenes canarios (los mal llamados guanches, pues estos eran solo los originarios de la isla de Tenerife). Fuerzas invasoras, técnicamente más avanzadas, que intentan borrar de un plumazo, por la fuerza, su visión de la vida. El auge de la espada y la cruz, esa férrea combinación secular de la España eterna que ha servido tanto para someter o eliminar aborígenes díscolos allende los mares, como para matar a esos indios del interior llamados rojos. Que tengan cuidado los catalanes, que se miren la piel, que pueden estar poniéndose ligeramente cobrizos. Ojo. Entiéndase la ironía, o si se quiere la boutade, que refleja el momento político de tensión entre la mayoría catalana que quiere celebrar la consulta y el estado español. Sé perfectamente que las guerras de independencia latinoamericanas fueron guerras de la burguesía criolla contra un dominio colonial que lastraba sus intereses. En ellas los indígenas, meros espectadores o carne de cañón, ni pincharon ni cortaron. Éstos empiezan ahora, 200 años después, a pinchar y a cortar algo en países como Ecuador o Bolivia. Mucha gente, con osada e infundada superioridad, se ríe cuando ve a Evo, con un poncho de vivos colores, en celebraciones rituales que invocan a los viejos dioses inexistentes que fueron expulsados u obligados a clandestinizarse por el nuevo dios igualmente falso al que veneran muchos de los reidores. Dudo mucho que Evo, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), crea en espíritus no ligados a nuestra periclitable carne. Pero Evo ha tenido claro que a la par que intentaba recuperar parte de las riquezas de Bolivia, en manos extranjeras, para mejorar la vida de los más humildes, tenía que reivindicar el orgullo, el lugar bajo el sol de unas culturas secularmente despreciadas.
A quiénes todavía utilizan el desfasado concepto de Descubrimiento de América, tierra habitada desde hace al menos 15.000 años, les invito a usar otra mirada, a pensar que, desde ese momento, muchos seres de ese continente también empezaron a "descubrir", sin derecho a decidir (la cosa viene de lejos), la civilizada Europa.


viernes, 10 de octubre de 2014

Truhanes en muestra trinchera

Sé que dentro del campo de las fuerzas conservadoras hay gente honesta o al menos coherente con su forma de pensar. Estás personas defienden un sistema, el capitalista, que plantea que un ser humano tiene derecho a acumular tanto capital como sea capaz. Donde yo veo explotación del trabajador, ellos ven avezados empresarios creadores de riqueza. Conciben la vida como una especie de carrera darwinista en la que llegan a la cúspide los más fuertes y el resto queda destinado a desempeñar menesteres de menor importancia. Si el citado menester es el de cirujano, juez, o algún otro oficio que requiera elevada cualificación (aunque quizás debería empezar a hablar en pasado), sabemos que estos senderos los pueden llevar a vivir con cierta comodidad pero nunca conducen al olimpo de la riqueza. Por supuesto, quién queda en escalafones más bajos sabe que su vida no podrá estar presidida por grandes dispendios, si acaso por importantes estrecheces que a veces llevan a carecer de lo elemental. Pero el elemento conservador (aquí englobo a gente que probablemente se autotitularía de izquierdas), aunque sea un asalariado modesto, pensará que todo el mundo tiene derecho a luchar por amasar una fortuna. Yo creo, lo he escrito ya en alguna otra ocasión, que la riqueza y la pobreza deberían tener sendos límites. Pero no es de estos límites de los que quiero hablar aquí, ni de que me parezca una vergüenza que según un estudio del banco suizo Julius Bäl los diez europeos más ricos acumulen 232.000 millones de euros o que la mitad más pobre del viejo continente tiene que conformarse con un mísero 10% de su riqueza. Tampoco voy a hablar aquí de que el 1% más pudiente de la población española maneja el 20% de su economía, ni de que la hija de Amancio Ortega tiene, vía herencia, una fortuna de 5.200 millones (¿es ético heredar tanto dinero?), ni de que desde 2007 las familias de la marca España se han empobrecido un 28% (1,4 billones de euros en términos absolutos). Insisto, no lo digo yo, lo dice un banco de la nada sospechosa Suiza.
Esas personas que defienden las desigualdades aquí descritas (lamentablemente muchas, incluso dentro de la clase trabajadora), son honestas, desde mi modesto y quizás peculiar parecer, por una razón de extrema simpleza: no me engañan, no me decepcionan pues son coherentes con su pensamiento. Ni siquiera me planteo la ética de sus posiciones. Sí, soy un pelma con la ética, la mezclo con la estricta lucha de clases. Para ellos no es nada personal, es sólo cuestión de intereses, de pasta. Pero con los míos (perdona Excalibur, tú podrías alegar que han sido muy "humanos" contigo) soy bastante perro. Los quiero limpitos como una patena. Y si se ensucian habría que correrlos a hostias. No, yo no busco trabajadores con conciencia, luchadores sociales mitad monjes y mitad soldados. Creo que uno de los principales derechos del ser humano es poder disfrutar razonablemente de su estancia en este planeta. Parafraseando a Torrente Ballester, hincarle el diente a los gozos e iluminar un poquito las sombras.
Blesa, Rato y toda la carcundia bipartita que ha abusado de las tarjetas negras, esos sobresueldos ilimitados que otorgó a 86 consejeros Caja Madrid, teniendo ya algunos de ellos sueldos millonarios, no me irritan. Son el enemigo. Tienen la altivez de los poderosos, de los que circulan siempre por los salones de paso mullido y son capaces de gastarse sin pestañear 11.000 euros en vino tomándose al pie de la letra el ¡viva el vino! rajoyano.
A mí me revientan, me hacen daño, los truhanes de la que percibo, aunque sea con importantes discrepancias, mi trinchera histórica. Los considero enemigos mucho más peligrosos, más debilitantes que los oligarcas, pues destruyen, minan desde dentro ante una sociedad más impulsiva que reflexiva, un campo ya muy bombardeado por la férrea y conveniente ideología dominante del "todos son iguales".
Dirigentes de IU, de UGT, de CCOO, unidos en el despendole final tarjetero con los enemigos del pueblo, son una herida en el costado de una izquierda que sólo tiene sentido si no pierde el irrenunciable norte ético, ese que nos dice que cada ser humano debe poder vivir y disfrutar con el fruto de un trabajo digno.

martes, 7 de octubre de 2014

Breve reflexión sobre un cargo fugaz

El jueves dos de octubre el presidente de la Generalitat, Artur Mas, firmó un decreto para nombrar a los siete miembros de la Comisión de Control de Consultas designados por el parlamento de Cataluña. Este organismo vendría a ser una especie de junta electoral encargada de velar por la limpieza de la consulta del 9N. Uno de los miembros, a propuesta de Iniciativa per Catalunya  (ICV), era el catedrático de Ciencia Política Joaquim Brugué.
Cargo fugaz. Nombrado el jueves, dimite el domingo. 
Todo el mundo tiene derecho a dimitir, a irse cuando quiera, se me dirá. Por supuesto. Pero se tiene el mismo derecho a dimitir que a ser honesto. La razón alegada por Brugué para renunciar es que "la consulta no ofrece garantías democráticas". El señor Brugué, se me dirá también, tiene derecho a defender esa postura. Yo asentiré de nuevo. Pero hay un derecho que no asiste al señor Brugué: el de engañar. ¿Alguien con un mínimo de honestidad intelectual puede autoconvencerse de que el jueves, cuando fue nombrado, su pensamiento era el opuesto y estaba imbuido de la pureza democrática de la consulta ? De verdad, no creo que nadie albergue tanta candidez. La jugada, lo siento señores de ICV pues han quedado desairados, es evidente: desprestigiar el proceso, en una situación donde las contradicciones se agudizan, con una dimisión acompañada de una declaración que pone en duda la faz democrática de la consulta, no por parte, oh paradoja, de quién impide votar, sino de aquellos a quienes se niega ese derecho. Usted tenía que haberle planteado a la formación que lo propuso, por ética o simple honestidad, su duda o su rechazo, para que ésta, defensora de realizar la consulta, tuviera la posibilidad de proponer a otra persona que la representara. Usted no puede ignorar que de hecho su acción, no sólo traiciona y desprestigia a Iniciativa, sino que le da munición a los ya muy surtidos arsenales mediáticos de los enemigos de votar el 9N, para que puedan mantener el fuego graneado que presenta como antidemocrática la acción de una amplia mayoría absoluta de un parlamento que solicita, crimen de los crímenes, consultar, realizar una encuesta sin valor vinculante, donde el muestreo sea toda la ciudadanía, para saber, acerca de su hipotética constitución como estado (independiente o no), lo que opina la población.

domingo, 5 de octubre de 2014

Buscando las vueltas informativas a dos noticias luctuosas de Latinoamérica

Desde el 26 de septiembre estaban desaparecidos en el estado de Guerrero, en México, 43 estudiantes de Magisterio. Digo estaban, no porque hayan sido encontrados sanos y salvos, sino porque se han encontrado varias fosas comunes con 43 cadáveres. Entre los detenidos por estos hechos hay 22 policías locales. Es una noticia que no ha tenido especial relevancia en los medios masivos de comunicación españoles, entendiendo por estos a las grandes cadenas de televisión que abastecen informativamente el pensamiento de una parte mayoritaria de la sociedad española. Y cuando tratan el asunto, por ejemplo el informativo de Antena 3 del domingo 4 de octubre al mediodía, no veo en ningún momento que se refieran a 43 asesinatos en el México de Enrique Peña Nieto. Diluyen, a pesar de haber 22 agentes policiales (¿qué se volvieron locos?) detenidos, la hipotética responsabilidad de algún poder gubernamental. No está en mi ánimo decir, al desconocerlo, que en las bambalinas de esos crímenes se mueven instancias ejecutivas de ese país. Sí está en mi intención cuestionar como habría sido tratado por los mass media españoles el secuestro y posterior asesinato de 43 estudiantes venezolanos en el que hubieren participado 22 agentes de policía. Tras la palabra Venezuela vendría detrás, con pegamento, Maduro. La Venezuela de Maduro abriendo todos los informativos. Mi madre, que quizás por su propia situación recepciona los grandes dolores del mundo con especial intensidad, diciéndome: "¿Te has enterado Pepe Juan de esos pobres muchachos que mataron en Venezuela? ¡Dios mío, a dónde vamos a llegar!". El beneficio de la duda que le dan a Peña Nieto mutaría en otra piedra más para edificar el imaginario de la feroz dictadura venezolana en muchas conciencias, incluso como la de mi madre, bienintencionadas. Y aprovecharían, pues no dan puntada sin hilo, para sacar beneficio interno, para alejar la posibilidad de que la realidad política española se desencauce, que quiebren los hierros del raíl bipartidista, para profundizar el descrédito neutralizador en el que quieren sumir a Iglesias y Monedero como agentes a sueldo del coco bolivariano.
El 1 de octubre fue asesinado en su casa de Caracas, junto a su compañera, el diputado del PSUV (partido gobernante en Venezuela) Robert Serra. Igualito tratamiento al de los 43. Perfil bajo. Incluso insinuaciones de que pudieron ser delincuentes comunes para así quitarle al crimen su carga política y atribuirlo a la inseguridad que hay en Venezuela, consiguiendo de este modo culpabilizar de facto al propio gobierno. Imaginemos que el asesinado fuera un diputado opositor. Casi ningún ciudadano español ignoraría ese crimen y cualquier hijo de vecino, con la cabeza llena de problemas o perezoso para buscar otras vías de información, tendría la certeza de que detrás estaría la larga sombra de Maduro. Los grandes distribuidores de información crean, sobre todo en Latinoamérica, países que, si buscan una transformación social más igualitaria, llevarán como coletilla el nombre de sus presidentes y serán tratados con el despectivo término de "régimen". En la otra categoría están los bondadosos países democráticos sin apellido, aquellos de los que la inmensa mayoría de la ciudadanía española desconoce los nombres, bien cuidados por los grandes medios, de sus presidentes. 
Lo resumió magistralmente Correa, el presidente de Ecuador, en una frase destinada a perdurar: "Desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta". Y hoy el dueño de la imprenta es también el dueño de los focos televisivos y alumbra, incluso en exceso para desvirtuar, allá donde le interesa, mientras deja importantes zonas de la realidad en la penumbra.

Nota al día siguiente de la publicación del texto: los cadáveres encontrados, por ahora, son 28. Pido disculpas por el error (ojalá los 15 restantes estuvieran vivos), pero creo que no afecta al planteamiento esencial que defiendo. Saludos. 


jueves, 2 de octubre de 2014

La comida al fuego o tripitir (un cuento frustrado)

-¿Qué quieren? Tengo la comida al fuego.
Si las miradas matasen, el despacho de la jefa de estudios abriría el telediario.
En el instituto donde trabajo no es demasiado raro que cuando cuando llamas a una madre porque su criatura no está sacando el provecho debido, nos exprese, cuando el vacío no preside su mesa, sus urgencias culinarias, que habitualmente están aderezadas con las especias del cansancio y la incomprensión.
Crucé miradas fugaces con mis compañeras. Somos un trío, a pesar de la veteranía, que se acentúa en quién esto escribe, bastante bien avenido. Aún hay chispa en nuestra "relación". Dentro del marasmo, y a veces una cierta desolación, la sonrisa, y hasta la risa ocasional, no nos han abandonado. Los compañeros, algo incautos, incluso tienen la tentación de compadecernos...
Me empantané. Quedé varado lejos de la orilla.
Lo que antecede pretendía ser el arranque de un pequeño cuento paródico, desde la cotidianidad de un instituto de barrio popular donde el repetidor es un ejemplar habitual, acerca de la noticia que nos desvelaba que un individuo de 16 años, ubicado en la línea sucesoria al trono español, y no en un escalafón muy bajo, iba a ser enviado al extranjero para cursar por tercera vez ese listón insalvable llamado 2º de la ESO. Pensaba, en el delirio del nonato cuento, sugerirle a la madre de mirada asesina y comida en proceso de carbonizarse, que existía la solución, ejemplo real mediante, a la pertinaz remolonería de su vástago. Tras bucear en las procelosas aguas de internet, estábamos en disposición de ofrecerle un ramillete de prestigiosas instituciones educativas diseminadas por el orbe. 
Froilán, un individuo real (doblemente), y Kevin, un individuo ficticio que he conocido por centenares. Sujetos ambos, con capacidades intelectuales similares, pero económicas abismales. Uno deambulará por la vida con la red de los colegios caros y la economía disipada, y el otro, aunque no sea consciente, debe cuidarse mucho de no perder de vista el vacío que lo circunda, ese páramo que, siendo económico, tiene también la fea cara del hastío, del desamor, o para ser más justos, del amor errado.
Este texto nació cambado (el hermoso "torcido" de Canarias).
Como si fuera un niño chico me he enfurruñado porque, a regañadientes, tengo que admitir que las reinas magas no existen, que estoy empecinado en una utopía igualitaria, que los Froilanes y los Kevines viven sus roles con absoluta normalidad, asumiéndolos, mientras yo, extraviado en una obra digna del teatro del absurdo, sigo yendo, con el debido respeto, del brazo del poeta gomero Pedro García Cabrera y la copla que iluminó su vida:

A la mar fui por naranjas,
cosa que la mar no tiene,
metí la mano en el agua,
la esperanza me mantiene.

Lástima, sería un lujazo ver el reinado de Froilán I el tripitidor.