jueves, 15 de agosto de 2013

Primera página perpetua


Las 300 mayores fortunas del mundo acumulan más riqueza que los 3.000 millones de pobres.
Así lo afirma el profesor Jason Hickel de la Escuela de Economía de Londres, asesor del movimiento The Rules, que lucha contra la desigualdad, y autor de un video titulado 'La Desigualdad de la Riqueza Mundial'.

"Citamos estas cifras porque nos ofrecen una comparativa clara e impresionante, pero en realidad la situación es aún peor: las 200 personas más ricas tienen aproximadamente 2,7 trillones de dólares, y eso es mucho más que lo que tienen 3.500 millones de personas, que tienen un total de 2,2 trillones de dólares", explica el economista. 

Esta noticia salió el pasado 21 de julio. En ningún periódico del mundo apareció en enormes titulares a seis columnas. Desconozco si en alguno saldría siquiera en un pequeño recuadro de la portada. Un recuadro que debería reflejar de manera perpetua, día tras día, esa monstruosidad (¿cómo evolucionará? o mejor ¿se revolucionará?).  También estoy convencido de que ninguna emisora de televisión abrió sus informativos con esta estafa monumental que deja a Bárcenas, Cospedales y Rajoys como lo que en el fondo son: unos mindundis, unos empleados (cierto es que muy bien remunerados y por lo que parece algo trapicheantes) de los grandes oligarcas. El escándalo del mentado Barcenas, y otros por el estilo, son nimiedades ante ese escándalo supremo que se llama sistema capitalista, que es el que permite esas aberrantes acumulaciones de capital en manos de 200 ó 300 personas. Ante estos individuos los superhéroes de la Marvel son unos pobres infelices. Estos tipos si que tienen superpoderes. Por ejemplo, Bill Gates era en 2011 el segundo del ranking con 56.000 millones de dólares. Suponiendo que gane dinero desde los 15 años, ahora tiene 55, dividiendo el dinero acumulado en esos 40 años entre las horas totales que ha vivido (incluso las que ha dormido, amado, festejado, vacacionado, todas, absolutamente todas) sale que el susodicho ha acumulado cada hora de su vida 160.000 dólares (120.000 euros, el salario español medio de 6 años). Eso es ser un héroe del trabajo y no los estajanovistas que se premiaban en la extinta URSS. Ahhhh... claro, tienen trabajadores, no había caído en ese pequeño detalle. Incluso alguno los tiene (muchísimos) en países con salarios muy bajos. Vaya, vaya.
 
Goethe dijo: "prefiero la injusticia al desorden". Si se es hijo de un consejero imperial alemán la frase tiene su lógica. No siempre uno desafía, intelectualmente y en la práctica, a su propia clase social (caso de Engels). Pero más allá de esa circunstancia, y preferencias aparte, si el cuerpo social que es víctima de la injusticia no agoniza o languidece, lo más lógico es que la propia búsqueda de justicia alumbre un verdadero orden.
 
A mí que una aldea de 300 habitantes pueda tener más riqueza que, por ejemplo, toda la población de Sudamérica, Europa y África, me parece el más grave de los desordenes y la más lacerante de las injusticias.
 
 


domingo, 11 de agosto de 2013

El árbol y el bosque. ¿Retorcido?

Hace muchos años una compañera de Centro con la que tenía una relación muy cordial me dijo, mientras disfrutábamos del tentempié matutino: "Tú eres un poco retorcido, Pepe Juan". Creo que, tras esbozar una mueca de sorpresa, me reí. No recuerdo si en aquél momento le di la razón o intenté rebatirla. Hoy seguramente sonreiría y callaría.
 
1.  Torcer mucho algo, dándole vueltas alrededor.
2.  Dirigir un argumento o raciocinio contra el mismo que lo hace.
3.  Interpretar siniestramente algo, dándole un sentido diferente del que tiene.

 

Estas son las tres definiciones de la RAE de la palabra retorcer. En la primera, metafóricamente, me reconozco y en la tercera también, por dos aspectos: soy "siniestro" en el modo italiano del término, que hace referencia a ser de izquierdas, y además, busco un sentido diferente en muchas de las realidades cotidianas, con otros enfoques, otros ángulos de visión. Me atrevería a decir que este blog es fruto, en alguna medida, de ese retorcimiento que, curiosamente, se refleja en el dibujo atormentado del cerebro. Pero desde ese retorcimiento, aunque suene paradójico, busco mostrar que las que parecen realidades diáfanas y rectilíneas, inmaculadas, tienen su lado oscuro, pérfido, el cuál, en muchas ocasiones se pretende, adrede, ocultar. O sea, desde mi sinuosidad busco, modestamente, alumbrar zonas oscuras, dar respuestas diferentes, que quizás sirvan para activar nuevas preguntas.


El día 29 de julio saltó a todos los medios de comunicación la noticia de que Ángela Bachiller iba a convertirse en la primera concejala española con Síndrome de Down debido a la dimisión de un edil del ayuntamiento de Valladolid. Ángela ha sido iluminada por el foco y ha recibido unánimes parabienes. Yo, retorcido, tengo que ser honesto y reconocer que el tema, más allá del buenismo, me genera dudas. Cuando alguien o algo es iluminado por un foco, queda un enorme espacio en la sombra. Esa sombra hoy en día está poblada por innumerables recortes en las ayudas a personas dependientes o discapacitadas. Según el observatorio de la dependencia, entre enero y junio de este año, 12.000 personas habían perdido sus prestaciones. En este mismo blog hice una reflexión sobre un discapacitado que se había quedado cobrando ¡59 céntimos! mensuales http://josejuanhdezlemes.blogspot.com.es/2013/01/59-centimos-el-desprecio-de-la-dignidad.html en un acto de violencia insoportable (este texto lo introduje en la etiqueta violencias).  Un aldabonazo, como el de Ángela, aunque sea único (o quizás por eso), suele resonar hasta en el extranjero. La pérdida de derechos que se filtra incesante, esa humedad que esta haciendo gran daño al edificio social, es tan silenciosa como implacable. Las caras de las personas que la sufren son tan borrosas, quizás por las lágrimas, como las propias manchas de humedad. India y Paquistán han tenido como primeras ministras a Indira Ghandi y Benazir Bhuto. ¿Esos nombramientos, que eran básicamente de carácter dinástico por pertenecer a familias políticamente dominantes, han contribuido a la mejora social de las mujeres en esos territorios? Ustedes, como yo, lo dudan. Si Ángela tiene capacidad y discernimiento, que sea concejala. Leyendo una entrevista con ella y con su madre se percibía que pertenece a una familia con unos recursos económicos que le han permitido una educación esmerada, un trabajo que ha llevado a Ángela a tener logros importantes. ¿Ángela habría sido la Ángela que es en otra familia de extracción social muy humilde? Al final, tozuda, casi siempre aparece en escena, aunque muchas veces la quieren camuflar, la condición social de la que partimos.  Ángela y su mérito han dado la vuelta al mundo, pero si se recortan los dineros o se cierran centros que permiten que las personas con discapacidades diversas tengan una atención adecuada, Ángela no dejará de ser un bonito espejismo.


Mi duda es si el retorcido es el espejismo, la realidad o la  mirada que los observa a ambos.

 

martes, 6 de agosto de 2013

Milhombres (Portada y uno)

Hoy, 6 de agosto,  comienzo a subir a este blog  un breve poemario,  también ilustrado por Pilar de Vera. Son 16 poemas que irán siendo publicados con una periodicidad semanal (más o menos, claro). Surgieron de un hombre polimorfo, al menos en lo mental, que me asaltó alevosa y repetidamente, durante los meses de mayo y junio. Como si de una colección de campanillas se tratara, hoy pondré dos láminas: la portada y la primera entrega. Imágenes y palabras. Siempre pensares y sentires.



viernes, 2 de agosto de 2013

Lo abyecto

Sé que este texto podrá parecer demagógico y probablemente lo sea. Demagógico y simplista.  Pero parafraseando, sin que sirva de precedente, una carta de militares fascistas de 1978, donde recurrían al latiguillo de que estaban "dolorosamente hartos", yo me confieso en el mismo estado de indignación que aquellos individuos, aunque por motivos bastante diferentes. Y la indignación me vuelve demagógico, simple y montaraz.
Lo abyecto se pasea por nuestras plazas y calles entre nuestra indiferencia o, lo que es peor, nuestra servidumbre.
Es abyecto que la administración elimine del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas a 67 de sus 470 empleados por razones de ajuste presupuestario. Encima dicen que no se verá mermada su calidad de sus investigaciones. O se regalaban 67 puestos de trabajo o los 403 restantes tendrán que asumir lo que hacía ese 13% despedido. El ahorro es de 4 millones de euros. No digo más.
Es abyecto que Christine Lagarde, como directora del FMI, proponga que en el estado español los salarios disminuyan los dos próximos años un 10% para que se cree más empleo. Aquí la abyección es doble. Por la proponente y por lo propuesto. Esta medida podría suponer que alguien que ahora gana 1.000 euros mensuales (ahora mismo un sueño para muchas personas), a fines de 2015 gane 900 euros. Eso, multiplicado por 14 pagas, significan 12.600 euros anuales. Doña Christine, la proponente, gana 324.000 euros netos anuales. Dividido entre 14 pagas, sale a 23.000 euros netos mensuales. Comparen cifras y la vileza les salta a la cara. Los mensajeros del apocalipsis, que lo combatirán ajustando el cinturón, usan tirantes. El señuelo, el maná resultante de lo propuesto, es "crear empleo". Tú ganas menos y así trabajan más personas. No se habla de repartir el trabajo, de laborar menos horas, ganando menos,  para que trabajen más personas. Incluso la tendencia es al revés, lógicamente. En Canarias, por ejemplo, en la enseñanza hay sobre 2.000 trabajadores menos que hace 3 años. No digo que hayan habido despidos, pero las jubilaciones no se reponen. Al aumentarse las horas lectivas esto es una consecuencia lógica. La solidaridad se establece de manera horizontal, entre trabajadores, precarios la mayoría de las veces, y desempleados. "Si tú, egoísta, te bajas un poco el sueldo, podrá currar más gente. No seas insolidario". Opera un mecanismo, sibilino, de culpabilización, de hacer creer al que trabaja que es un "privilegiado". Junto con el recorte salarial se pretende profundizar en el sometimiento ideológico. Por eso la propuesta es sumamente abyecta, porque nos empobrece en lo material y también en lo espiritual, en el soplo de rebeldía sin el cual la nave trabajadora queda al pairo.
Es abyecto que la alcaldesa de Telde, localidad de la isla de Gran Canaria (mi isla) diga que "Las bibliotecas no dan nada de dinero y hay 14 personas trabajando en ellas". Trabajando los tres últimos meses sin cobrar, por cierto. De verdad, no lo entiendo, como es posible que esta gente haya cobrado alguna vez si su trabajo no aporta un duro. Catalogar libros, aportar lectura y emociones a chicos y chicas pobres... valiente idiotez. Así se va un país al garete.
Gente con este pensamiento es votada. Pregunta que me sale al paso: ¿puede ser abyecto un voto?
Mañana que cierren hospitales e institutos, que no dan nada de dinero. Los primeros habrá que tolerarlos pues reparan cuerpos maltrechos y susceptibles aún de producir (habrá que pensar que hacemos con los viejos, creo que alguna película disfrazándose de ciencia ficción ha planteado algunas hipótesis). Los institutos son antros donde anidan la mentira, las falsas esperanzas y, a raudales, las buenas intenciones. Creo que Wert, el señor de la LOMCE, va a plantear un cambio de rumbo, una nueva materia, una materia recia, digna de la Marca España (nada de educaciones para ciudadanías quiméricas, inverosímiles): Educación para la Abyección. Preceptiva, por supuesto. Eso sí, los manuales variarían.

sábado, 27 de julio de 2013

Frágiles. Tan quebradizos como duros

Cuando era niño, allá por los sesenta, y me portaba como tal, de manera inquieta y algo alocada (bien sé que hay matices que dependen de normas y permisividades), era habitual que algún adulto te dijera: "¡Si no te portas bien vas a ir al infierno!". No era agradable ser enviado a un lugar de llamas eternas después de pasar un juicio sumarísimo ante un señor de pelo blanco y luengas barbas, que es de las primeras imágenes impresas que recuerdo. Pero pasado el  impacto de la frase, siendo niño, si no te acucia una enfermedad, no suele ser uno de tus pensamientos recurrentes la muerte y el infierno en que ésta puede derivar. Al pasar los años, no demasiados, te das cuenta de que el infierno es una parte de la vida. Los infiernos generalmente son pequeños, íntimos, fluyen por goteo. Y a veces, como en el accidente de tren de Santiago, surgen como un chorro a presión y el majo y limpio absolutamente inesperado de la muerte nos estremece. Sé que en las guerras la muerte ha hecho y hace "barridas" infinitamente mayores. La diferencia es que la guerra conlleva, en su propia lógica, la muerte, instalar tu vida en el sufrimiento, en la alerta continua. Cuando estalla una guerra, aunque la vida sigue poderosísima, incluso con sus momentos de risa o de nimiedades, sabemos que la muerte adopta un sitial preferente que se extiende incluso a las edades que más lejana la ven. En Santiago además irrumpió en la fiesta, que es su manera más brutal de aparecer en escena, de hacernos sentir la fragilidad que nos acompaña desde el nacimiento. Se que esta reflexión es humo, puro existencialismo barato, nada que ustedes no sepan. Sé que brota de mi pesimismo vital, de esa manera falsamente precavida de vivir que es esperar continuamente la llegada de los bárbaros (que por supuesto habitan entre nosotros, principalmente en el interior de uno mismo) dispuestos a enviarnos al averno de nuestros miedos.
 
Ahora, abandonando mi bosque mental, quiero poner aquí un texto que han sacado a raíz de la tragedia de Santiago "Los chicos del maíz". Quizás ya lo conozcan. A mí me parece polémico en el buen sentido, en el de mostrarnos otra perspectiva de los llamados fallos humanos, de lo que puede haber tras ellos (desconozco si lo ha habido o no en este caso), de como la política, más allá del horror y del esfuerzo solidario de tantas manos, subyace tras lo que muchas veces imputamos al azar.  Es un texto duro, contundente, valiente por sacarlo en ese momento donde el dolor lo tapa todo. También, es lo que  menos me gusta, es un texto altanero, que mira desde arriba. Compartiendo bastante de su fondo me genera cierto rechazo debido a algunas expresiones. Lo pongo y ustedes juzguen y si les apetece opinen.
 
Apostar por la alta velocidad es política. Recortar en lo público es política. Despidos y ERE's en RENFE es política. Insinuar como una rata que detrás del descarrilamiento estaba ETA o Resistencia Galega es política. Que el tramo de la vía en el que el tren ha descarrilado fuera construido por una empresa que ha hecho donaciones en B al Partido Popular y aparece en los papeles de Bárcenas es política. Que se haya reducido en un 70% el gasto en RENFE destinado a mantenimiento es política. Que se penalice económicamente a los conductores de AVE que llegan tarde (o tengan primas por llegar antes que es lo mismo) también es política. Que el presidente del gobierno copie y pegue un comunicado del terremoto en China, mucho me temo que sí, también es política. Que los mismos bomberos en huelga la interrumpan para ir al rescate o los mismos médicos en paro despedidos por la Xunta Galega acudan a ayudar, también es política, de la buena además.

Pero vosotros a lo vuestro. Podéis seguir pensando que la política es votar cada cuatro años como robots y una campaña electoral. Y gritar que los rojos judeo-masones politizamos las tragedias. Pero también, el no querer politizar la tragedia y pedir responsabilidades, es hacer política. Guardar silencio ante la injusticia es el mayor ejercicio de política. Pero claro, luego los que lo politizamos todo somos otros.

El hecho de que se trate del mismo gobierno que hablaba de unos 'hilillos de plastilina' cuando el Prestige, que da ruedas de prensa en una tele de plasma o que haya pagado los abogados del caso Yakolev 42 con dinero negro, debería poneos en alerta pero no, creéis en el azar de la misma forma que creéis que los comunistas os van a quitar la casa, aunque luego quien os quita la casa sea el banco capitalista.

Después como gilipollas, os sorprendéis cuando el Évole hace un reportaje sobre el accidente del metro de Valencia y ponéis el grito en el cielo, cosa que algunos llevábamos denunciando años. Tendremos que esperar a que lo diga la tele. De otra manera no os entra en la puta cabeza esa que tenéis de chorlito. Pero mejor hagamos como que nada ocurre y culpemos al azar y a la mala suerte, mejor incluso: culpemos al maquinista como se hizo en el Metro de Valencia y así no tendremos que pedir responsabilidades políticas. Mejor lamentarse que pelear ¿no?, es algo a lo que estamos muy acostumbrados los españolitos ¿verdad?

ForzaGaliza